Un ex asistente del primer ministro británico, una ex protegida del magnate Rupert Murdoch y otras seis personas fueron acusadas el martes en el escándalo de espionaje telefónico periodístico que afectó a cientos de víctimas, entre ellas celebridades como los actores Angelina Jolie y Brad Pitt.

El anuncio es un capítulo importante en una saga que ha conmovido Gran Bretaña y muestra pocas señales de amainar.

Un alto funcionario policial dijo esta semana que investigan a otros dos grupos de periódicos así como más de cien denuncias de ciberespionaje, acceso inadecuado a registros médicos y otro comportamiento ilegal derivado del escándalo.

Alison Levitt, de la fiscalía de la corona, formuló el anuncio en una declaración televisada en el que dijo que Andy Coulson y Rebekah Brooks, ex directores del periódico sensacionalista News of the World, de Murdoch, figuraban entre los acusados de una conspiración para interceptar las comunicaciones de más de 600 personas entre el 3 de octubre del 2000 y el 9 de agosto del 2006. Ese rotativo ya cerró sus puertas.

Otros acusados son los periodistas Stuart Kuttner, Greg Miskiw, Neville Thurlbeck, James Weatherup y Ian Edmondson. También fue acusado el investigador privado Glenn Mulcaire.

Levitt dijo que, con relación a los sospechosos, "hay evidencia suficiente para que haya una perspectiva realista de condena en relación con uno o más delitos". La pena por la "interceptación ilegal de comunicaciones" es de hasta dos años de prisión y una multa.

Los cargos constituyen otro motivo potencial de bochorno para el primer ministro David Cameron, que había contratado a Coulson como asesor de comunicaciones y que alguna vez contó a Brooks y su marido Charlie en su círculo de amistades. La capacidad de juicio del primer ministro ha sido puesta en duda a medida que el escándalo se propaga, como también sus vínculos con News Corp., el enorme imperio periodístico de Murdoch.

El espionaje telefónico salió a la luz pública por primera vez en el 2006, cuando la policía arrestó a Mulcaire y al entonces director de News of the World, Clive Goodman, bajo sospecha de haber interceptado mensajes de voz de miembros de la casa real. Coulson renunció como director después que los dos fueron declarados culpables al año siguiente, pero siempre insistió en que él no sabía nada.