Europa está nuevamente al borde del precipicio. La crisis de la deuda soberana volvió a saltar a primera plana el lunes tras intensificarse los temores de que la economía española — la cuarta más grande de la eurozona — sea la próxima que tenga que ser rescatada.

La recesión ha empeorado en España y un creciente número de sus gobiernos regionales han pedido o analizan la posibilidad de pedir ayuda monetaria al gobierno federal en Madrid. El interés del bono soberano a 10 años se disparó a niveles insostenibles a mediano y largo plazo, en un indicio de la creciente desconfianza de los mercados de que el país pueda pagar la enorme deuda que debe.

La posibilidad de rescatar financieramente a España preocupa intensamente a Europa debido a su costo potencial, muy superior del dinero existente en los presentes fondos de ayuda. Los mercados financieros, además, han comenzado a preocuparse por Italia, otra gran economía europea con una enorme deuda soberana y casi nulas posibilidades de crecimiento económico.

Las bolsas de valores de toda Europa y el resto del mundo sufrieron importantes caídas. En Francfort el índice DAX cayó un 3,18%. En Londres el FTSE retrocedió un 2% y en París el CAC 40 perdió un 2,89%. Al mediar la jornada en Wall Street, el promedio industrial del Dow Jones bajaba un 1,35%. El euro cayó por debajo de 1,21 dólares, su menor nivel desde junio de 2010.

El rendimiento de los bonos soberanos españoles a 10 años subió al 7,56% por la mañana, su máximo desde que España se unió al euro en 1999.

Los temores sobre España aumentaron el lunes después que el banco central dijera que la economía se contrajo un 0,4% en el segundo trimestre en comparación a los tres meses anteriores. El gobierno pronosticó que la actividad económica no volverá a crecer hasta 2014, ya que las nuevas medidas de austeridad afectarán a consumidores y empresas.

Además, España encara nuevos costes a medida que varias comunidades autonómicas, empezando por Valencia y Murcia, pidieron el viernes rescates financieros al gobierno central y la posibilidad de que pronto lo hagan otras ocho, entre ellas Cataluña, una de las zonas más ricas de España, por lo abultado de su déficit presupuestario y la imposibilidad de pagar sus cuentas y vencimientos.