El gobierno británico decidió el martes activar a otros 1.200 soldados para proteger las instalaciones olímpicas, después que un contratista privado no cumplió con su tarea para suministrar guardias suficientes.

Las nuevas tropas fueron activadas apenas tres días antes de la ceremonia inaugural del viernes, y significa que 18.200 soldados británicos estarán encargados de la seguridad de los Juegos, una cifra incluso mayor a las 9.500 tropas británicas que están en Afganistán. La decisión se produjo tras una reunión del gabinete.

"En la víspera del evento más grande jamás organizado en este país en tiempo de paz, los ministros tienen claro que no debemos dejar nada al azar", señaló el secretario olímpico Jeremy Hunt en un comunicado. "El gobierno sigue confiado de que tendremos unos Juegos seguros".

El gobierno puso a las tropas en alerta hace unos días, pero señaló que se trataba apenas de una medida de precaución y que probablemente no serían utilizadas. El anuncio del martes es otra cachetada a la empresa privada G4S, que ha fracaso en cumplir con su contrato olímpico.

Miles de soldado británicos fueron activados a última hora para ocupar los puestos que iban a ser de los guardias privados. Algunos soldados perdieron sus vacaciones, mientras que otros acaban de regresar de Afganistán.

El director ejecutivo de G4S, Nick Buckles, admitió que el fracaso de su compañía para reclutar suficientes guardias fue una vergüenza para el país, y la semana se disculpó ante el Parlamento.

Algunos legisladores quieren que la compañía, una de las empresas de seguridad privada más grandes del mundo, pague multas además del costo de las tropas adicionales.

El primer ministro británico, David Cameron, prometió obligar a G4S a pagar por el costo de los soldados.