La agencia Moody's puso hoy en perspectiva negativa para una posible rebaja la máxima calificación que otorga a las deudas soberanas de Alemania, Holanda y Luxemburgo ("Aaa"), mientras que mantuvo sin cambios y estable la de Finlandia.

La agencia justificó su decisión en la "creciente incertidumbre" en el Viejo Continente por el alcance de la crisis de deuda y los "cada vez mayores" temores a una posible salida de Grecia y a que países como España e Italia terminen necesitando un rescate.

Moody's, que asegura en un comunicado que una eventual salida de Grecia de la unión monetaria supondría una seria amenaza para el euro, mantiene de momento la máxima calificación que otorga a los tres países europeos en "Aaa" ("matrícula de honor").

En el caso de Alemania, la agencia de calificación destaca en concreto la "vulnerabilidad" del sistema bancario del motor de la economía europea a un "empeoramiento" de la crisis de deuda en los países de la zona euro.

"La considerable exposición de los bancos alemanes a países del euro, particularmente Italia y España, junto a su limitada capacidad de absorber deuda y sus débiles ganancias estructurales, los hacen más vulnerables ante una profundización de la crisis", indicó.

Moody's mantiene la calificación de Alemania al considerar que su solvencia crediticia está sustentada en una economía "avanzada y diversificada" y en su tradicional apoyo a política macroeconómicas orientadas a la estabilidad.

"La alta productividad y la fuerte demanda de productos alemanes en el mundo han permitido al país establecer una amplia base económica con gran flexibilidad, generando altos niveles de ingresos", añadió.

Moody's anunció el pasado 6 de junio que rebajaba a "A3" ("notable bajo") la nota del Commerzbank, así como de otros siete bancos alemanes, por los riesgos que provienen de los países envueltos en la crisis de la deuda y de los bancos de esos países.

En el caso de Finlandia, mantiene la nota y la perspectiva del país nórdico por la posición acreedora del Gobierno, sus políticas presupuestarias conservadoras, el "relativamente saludable" sistema bancario y la diversificación de sus mercados de exportación.