Siniestras, espeluznantes y perturbadoras.

Las mascotas oficiales de los Juegos Olímpicos y Paraolímpicos de Londres — Wenlock y Mandeville — han sido descritas con todas esas palabras, pero los organizadores esperan que se conviertan en una maravilla de la mercadotecnia.

Las mascotas con apariencia futurista están por todo Londres, posando su mirada de cíclope sobre turistas y residentes desde afiches, estatuas y todo tipo de mercancía, desde llaveros hasta cubiertos.

Los bloggers y otros comentaristas han criticado a la pareja por asustar a niños y presentar una imagen de un estado vigilante en los Juegos.

Wenlock — nombrado en honor a un pueblo inglés en Shropshire que sirvió como una de las cunas de los Juegos modernos — y Mandeville — cuyo nombre rinde tributo al hospital donde nacieron los Juegos Paraolímpicos — tienen más apariencia de robots vigilantes que de humanos o animales.

En lugar de un rostro, cada uno tiene un solo ojo, que según los organizadores de los Juegos es una cámara, que les permite "grabar todo".

Tienen piernas, pero no pies; brazos con pulseras de amistad con los colores de los aros olímpicos, pero sin dedos; tienen luces de taxis en las cabezas, como tributo a los famosos taxis negros de Londres.

La cabeza de Wenlock es redonda, mientras que la de Mandeville tiene algunas crestas.

Las mascotas olímpicas siempre han provocado polémica, pero usualmente son bonitas. Sin embargo, para muchos Wenlock y Mandeville son horripilantes.

"No son muy simpáticas", dijo Jenny Zhang, una empresaria que visitaba Londres desde China, mientras observaba una imagen de las mascotas. "No ves un rostro sonriente. No es un ojo simpático, sólo te vigila".

Desde que fueron elegidas como las mascotas oficiales en 2009, sus detractores se preguntan porqué eligieron a dos monstruos sin rostro que supuestamente deben parecer dos "gotas de acero" en vez de alguno de los otros 100 diseños presentados por artistas y agencias.

El actor Ewan McGregor tuiteó su molestia el viernes después de ver estatuas de plástico de las mascotas en el Parque Regents de Londres: "Con el patrimonio artístico de este país, esta broma de un ojo me entristece".