La jefa de la diplomacia de la Unión Europea (UE), Catherine Ashton, y países como el Reino Unido y Francia subrayaron hoy la difícil situación humanitaria de los refugiados que han huido de Siria a causa del conflicto en ese país, y defendieron incrementar los esfuerzos para asistirlos.

"Tenemos que seguir trabajando con los países vecinos que reciben a los refugiados sirios, especialmente Turquía, Líbano y Jordania, pero también Irak", indicó Ashton en Bruselas, donde hoy participa en un Consejo de Ministros de Exteriores en el que se han aprobado nuevas sanciones contra personalidades que apoyan al régimen de Bachar al Asad, así como una mayor control del embargo de armas.

La alta representante europea destacó que "es muy importante seguir con las sanciones, con el proceso político".

El ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius, insistió en la necesidad de reforzar las sanciones contra el régimen sirio, así como en que la UE se pronuncie "con más fuerza" a la hora de proporcionar ayuda humanitaria a los desplazados que se han refugiado en países vecinos como Líbano o Jordania.

Su colega británico, William Hague, coincidió en la necesidad de incrementar la ayuda humanitaria para los refugiados en los países vecinos, y pidió dar más "apoyo práctico" a la oposición, así como empezar a preparar al país para la transición y la era "post-Asad".

Hague calificó la situación en Siria de "desesperada" y "en continuo deterioro", y se mostró "muy decepcionado" por la posición de China y Rusia al no permitir adoptar una resolución contundente el pasado jueves contra Siria en el Consejo de Seguridad de la ONU.

El secretario de Estado alemán, Michael Link, subrayó que hay que "dejar muy claro que el tiempo se agota para el régimen de Asad", y señaló que "cada vez pierde más terreno", en tanto que el ministro belga, Didier Reynders, afirmó que hay que trabajar ya para la "reconstrucción del país" y favorecer las deserciones que se producen "cada vez más" en el Ejecutivo y el Ejército sirios.

Desde su punto de vista, una intervención militar en el país no va a tener lugar, aunque sí defendió una "presencia militar", quizá con "cascos azules", que garantice la resolución de la situación y la protección de los civiles.

El ministro italiano, Giulio Terzi, también se refirió a la preparación de cara a un Gobierno de transición en siria, y a la importancia de que sea legitimado.

También se mostró "convencido de que el clima de violencia generalizada" creado por el régimen de Asad da lugar al "clima más favorable para las organizaciones terroristas".

Para el ministro sueco, Carl Bildt, que destacó que "cada vez hay más refugiados" y que "no hay que subestimar la situación humanitaria", el conflicto ha entrado en "una nueva etapa" tras los últimos bombardeos en Damasco.

"No sabemos cuándo, pero sabemos que el día llegará", indicó, en referencia a la marcha de Asad, y abogó por "estar preparados para ayudar con medios políticos y económicos al país" cuando llegue ese momento.

El jefe de la diplomacia luxemburguesa, Jean Asselborn, rechazó por su parte la posibilidad de armar a la oposición siria ya que eso "prolongaría el conflicto y causaría todavía más víctimas", y defendió una presión "política" para intentar parar el conflicto civil.