La Federación Boliviana de Fútbol, que agrupa a 12 clubes profesionales, convocó el lunes a una reunión de emergencia para analizar una posible suspensión del torneo tras la huelga de jugadores que impidió el inicio del campeonato Apertura.

"Hay molestia en los clubes, el perjuicio es enorme. Se tomó una decisión (huelga) que no compartimos y será la FBF la que dará un instructivo si se para el campeonato o no", dijo el lunes el dirigente deportivo Mauricio Méndez.

Los jugadores de Real Potosí y los del recién ascendido Petrolero se negaron a ingresar a la cancha el sábado para jugar la primera fecha del torneo Apertura en protesta por un conflicto salarial sin resolver de un jugador de otro club profesional. El domingo ocurrió lo propio con cinco partidos programados.

Los jugadores de fútbol son uno de los pocos gremios que se habían mantenido ajenos a las huelgas en un país donde la protesta es casi un deporte nacional.

La huelga fue convocada por Futbolistas Agreminados de Bolivia (FABOL), que preside el ex seleccionado Milton Melgar. "No es la primera vez que exigimos que se paguen las deudas a los jugadores, ya es una norma y los clubes son responsables por los perjuicios que se presenten", declaró el lunes.

"Tengo el celular prendido y estoy listo para acudir a cualquier reunión y encontrar un acuerdo", añadió.

La huelga se mantendrá mientras el club Oriente Petrolero no pague 63.000 dólares que adeuda al delantero Juan Carlos Arce, el único caso pendiente de solución que llevó al paro.

"Hace dos meses que los clubes no tienen ingresos (tras concluir el Clausura) y se hacen todos los esfuerzos por cumplir con los jugadores", se quejó Carlos Caso, dirigente de Strongest. "Por un sólo jugador no puede pararse el fútbol", agregó Méndez.

Los dirigentes de algunos clubes incluso anticiparon la posibilidad de suspender el torneo si Fabol no flexibiliza sus demandas.