El ministro español de Economía, Luis de Guindos, descartó hoy que el país tenga que recurrir a un rescate de la Unión Europea, en una nueva jornada negra en los mercados que volvieron a presionar fuertemente a España.

Tras una apertura de vértigo en la que la prima de riesgo -el sobrecoste que tiene que pagar España a los inversores para que compren su deuda- alcanzó los 640 puntos aunque cerró en 362, De Guindos pidió que se actúe contra "las situaciones de irracionalidad en los mercados".

El responsable económico español no citó expresamente al Banco Central Europeo (BCE), pero aseguró, en declaraciones a los medios, que abordar la actual situación de "nerviosismo" de los mercados "va más allá de la capacidad de los gobiernos", por lo que tienen que hacerlo otras instituciones.

El ministro aludía a la posibilidad de que el BCE compre deuda soberana española, algo que el presidente de este organismo, Mario Draghi, descartó este fin de semana.

"Lo que estamos viendo es una situación de enorme incertidumbre y volatilidad, que está llevando a planteamientos irracionales", sostuvo De Guindos, que aseguró que el Gobierno que preside Mariano Rajoy ha hecho lo que debía hacer, por lo que consideró que ahora son necesarias otras actuaciones.

Hoy, distintas voces han pedido desde España al BCE que actúe para frenar el acoso sobre la deuda española, que encarece enormemente la financiación del país.

El gobernante Partido Popular (PP), a través de su secretario de Organización y Electoral, Carlos Floriano, reclamó al organismo que vela por el euro que busque los mecanismos necesarios para garantizar la estabilidad de los países europeos.

En el mismo sentido se pronunció Alfredo Pérez Rubalcaba, el líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el principal de la oposición, quien pidió a Draghi que intervenga, ya que consideró que más allá de las presiones a la deuda de países como España o Italia, "finalmente es el euro el que está siendo atacado y esa sí que es su responsabilidad".

La tensa jornada sufrida hoy en los mercados, que llevó a la Bolsa de Madrid a perder a media mañana más del 5 por ciento, se alivió tras el anuncio de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), que prohibió "de forma cautelar con efectos inmediatos" las operaciones cortas o bajistas en los mercados secundarios españoles.

La prohibición estará en vigor hasta el próximo 23 de octubre, anunció el supervisor bursátil en un comunicado, en el que explicó que se debe a la situación de "extrema volatilidad que atraviesan los mercados de valores europeos, que podría perturbar su ordenado funcionamiento y afectar al normal desenvolvimiento de la actividad financiera".

El anuncio frenó la fuerte caída de la Bolsa española, que finalmente bajó solo un 1,10 %, con la prima de riesgo en 632 puntos básicos, 16 más que en la apertura.

El alza del sobrecoste que tiene que pagar España por colocar su deuda es consecuencia del repunte del rendimiento del bono nacional a diez años hasta el 7,498 % y una caída de su homólogo alemán -cuyo diferencial con el español mide la prima de riesgo- al 1,175 %.

La desconfianza de los inversores se acrecentó después de que la comunidad autónoma de Valencia anunciara el pasado viernes que tiene que pedir ayuda al estado central español para financiarse.

Hoy, el presidente de la región de Murcia, Ramón Luis Valcárcel, confirmó que su comunidad autónoma también pedirá en septiembre adherirse al fondo de liquidez para recibir ayudas de entre 200 y 300 millones de euros.

Las dificultades de las regiones españolas ponen en cuestión la capacidad del Estado central para cumplir con sus objetivos de déficit y para aplicar los duros ajustes aprobados por el Gobierno de Rajoy.

Los expertos apuntan al BCE como el único asidero que le queda a España, aunque el organismo reiteró en los últimos días que no entra en sus planes la compra de deuda soberana de países de la zona del euro.

El mandato del banco, dijo su presidente, Mario Draghi, no pasa por resolver los problemas financieros de los estados.

Mañana, De Guindos, viaja a Berlín para reunirse con el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schaüble, al que explicará el último plan de ajuste del Gobierno español.