El Gobierno alemán calcula que Grecia no tendrá suficiente con sus dos rescates por el parón en las reformas que han supuesto el doble proceso electoral y las negociaciones del nuevo Ejecutivo, pero se opone a un nuevo préstamo a Atenas.

Así lo publicó hoy el diario alemán "Süddeutsche Zeitung", que cita fuentes gubernamentales sin identificar, y que argumenta que esto abocaría a Grecia a la bancarrota, ya que Alemania es el primer contribuyente de los rescates.

Berlín estima que Atenas cuenta con un agujero de al menos 10.000 millones de euros a causa de las dos contiendas electorales en menos de dos meses -debido a que en la primera no se logró una mayoría parlamentaria suficiente-, un hecho que paralizó todas las reformas.

A eso hay que añadir, explica el rotativo, que el nuevo Ejecutivo griego del primer ministro Andonis Samaras entró tratando de renegociar con Bruselas los tiempos del ajuste, para ganar al menos dos años más de plazo para la implementación de recortes y reformas.

En estas circunstancias, el Gobierno alemán considera "impensable" un nuevo debate en el Bundestag (cámara baja alemana) para acordar un tercer paquete de ayuda financiera a Atenas cuando aún están en marcha los dos primeros, lo que empujaría al país heleno a la quiebra.

Alemania, primer contribuyente de los fondos temporal y permanente europeos, celebrará elecciones generales en 2013 y la participación de su país en nuevos paquetes de rescate para países del sur de Europa es cada vez más impopular.

La negativa de Berlín a seguir prestando ayuda a Grecia coincide con la publicación, el pasado fin de semana en la revista alemana "Der Spiegel", de una información por la cual el Fondo Monetario Internacional (FMI) estudia la posibilidad de cerrar su línea de crédito a Atenas, a la que acusa de incumplir la condicionalidad impuesta.

De detener el FMI su aportación a los rescates helenos, otros países participantes, como Holanda y Finlandia, cortarían así mismo sus contribuciones, según lo pactado.

El ministro de Economía, el líder liberal Philipp Rösler, señaló ayer que un eventual abandono de Grecia de la zona euro "ya no es improbable" y, además, tal posibilidad ha dejado de "causar espanto".

"Si Grecia no puede cumplir los compromisos, no habrá más pagos", sostiene Rösler, lo que implicará que Grecia entrará en la insolvencia.

Por su parte, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, optó hoy por la cautela y abogó por esperar al próximo informe de la troika -conformada por el Banco Central Europeo (BCE), la Comisión Europea (CE) y el FMI- antes de adoptar conclusiones.

Los delegados de la troika están en la actualidad en Grecia para estudiar la situación de las cuentas públicas y del programa de reformas y ajustes.

Según "Der Spiegel", la troika estima que Atenas precisará entre 10.000 y 50.000 millones de euros más para salir adelante a causa del parón de las elecciones dobles.