La economía global se encuentra en su peor forma desde los oscuros días de 2009. Seis de los 17 países de la eurozona están en recesión. La economía estadounidense está nuevamente contra las cuerdas y los superastros del mundo en desarrollo — China, India y Brasil — no están en condiciones de acudir al rescate, pues se están desacelerando también.

El sombrío panorama de la economía mundial ilustra una de las consecuencias de la globalización: No hay forma de escapar.

Las economías de todo el mundo nunca han estado tan relacionadas, lo que significa que a medida que una región se debilita, otras le siguen. Por ello la desaceleración europea tiene repercusiones negativas en las fábricas de China. Eso explica también por qué esas fábricas chinas compran a Brasil menos mineral de hierro.

Como consecuencia de la desaceleración económica global, el Fondo Monetario Internacional ha reducido su pronóstico de crecimiento global al 3,5%, el menor desde la contracción del 0,6% en 2009. Algunos economistas creen que la economía crecerá un punto porcentual menos.

Por ahora, pocos creen en otra recesión global. Los bancos centrales de China, Gran Bretaña, Brasil, Corea del Sur y Europa han reducido las tasas de interés el mes último para espolear el crecimiento. Los líderes europeos se han centrado más en promover la expansión económica, no solamente en reducir la deuda y acortar los déficit presupuestarios.

Brasil tiene un problema parecido al de Estados Unidos con la deuda consumidora: Desde 2003, unos 40 millones de brasileños han entrado en la clase media con un enorme apetito consumidor. Los líderes brasileños insisten que esos consumidores han revitalizado la economía en los últimos años y la han protegido de los acontecimientos externos.

Empero, la mayor parte de esas compras han sido a crédito y esas facturas están a punto de llegar. En un informe publicado la semana pasada, la empresa londinense Capital Economics estimó que el pago de la deuda abarca ahora el 20% de los ingresos familiares en Brasil.

"El ritmo del crecimiento crediticio en Brasil es insostenible y cuando más continúe, mayor es el riesgo de un desgraciado final", advirtió Capital Economics.

El gobierno chino, en particular, hará lo necesario para proteger su economía. Pese a su desaceleración, China e India siguen creciendo a un ritmo que hace envidiar a Estados Unidos y Europa.

Sin embargo, muchos economistas creen que los políticos europeos no se apresuran a fortalecer sus bancos y mejorar el interés que para endeudarse tienen que pagar Italia y España, y creen que aumentará el deterioro de la economía europea.

Las bolsas de valores en Estados Unidos y otros lugares ha fluctuado casi diariamente dependiendo de la crisis de la deuda soberana europea.

En todo el mundo, las ventas de empresas que van desde las automovilísticas a las de alta tecnología han caído en picado. Advanced Micro Devices, una empresa californiana fabricante de microprocesadores, sostiene que sus ingresos seguramente cayeron un 11% en el segundo trimestre debido a las pobres ventas en China y Europa.

Uno de los temores más destacados sobre la economía global es el escaso margen de error de los pronósticos: El desempleo alcanza niveles de recesión en Europa y Estados Unidos.

Estados Unidos, la mayor economía del mundo, acostumbraba ser el motor de la recuperación, pero ahora necesita ayuda. Tres años después de concluir la recesión, la economía apenas avanza y por tercer año consecutivo el crecimiento se ha atascado a mediados de año tras un comienzo modesto.

El desempleo era en junio del 8,2%: el 41mer mes consecutivo que se ha mantenido a más del 8%.

La desaceleración mundial afectó las exportaciones estadounidenses, que sumaron el 43% del crecimiento económico desde que la recesión concluyó oficialmente en junio de 2009.

La confianza del consumidor ha caído durante cuatro meses consecutivos ante la cada vez peor situación económica y laboral. Las empresas estadounidenses temen un aumento fiscal que entraría en vigencia el próximo año. El FMI advirtió que esta situación podría contagiar al resto del mundo.

Los obstáculos de Europa son incluso mayores. Encara una aplastante deuda soberana, bancos que luchan por sobrevivir y casi un nulo crecimiento económico. El desempleo en los 17 países de la eurozona es del 11%, el mayor desde la adopción del euro en 1999.

Grecia, Portugal, Italia y España se encuentran en recesión. Alemania y Francia están mejor, pero ambas seguramente crecerán menos este año que Estados Unidos.

La Comisión Europea pronosticó que la economía de los 17 países de la eurozona se contraerá un 0,3% este año.

"En el mundo interconectado de hoy no podemos mirar solamente lo que ocurre dentro de nuestras fronteras", dijo a principios de mes la directora general del FMI Christine Lagarde. "Esta crisis no reconoce fronteras".

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Los periodistas de The Associated Press Bradley Brooks en Rio de Janeiro, David McHugh en Francfort y Joe McDonald en Beijing contribuyeron a este despacho.