La situación para los habitantes de Damasco es crítica y empeora día a día dado que ya no quedan lugares donde protegerse, según alertó hoy el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) que actúa en la capital siria junto a la Media Luna Roja.

Los civiles están buscando refugio con parientes y amigos tanto en el interior como en el exterior del país.

El número crece por miles cada día. Muchos no tienen a nadie que les puede acoger y se están refugiando en edificios públicos, como escuelas, que se habían usado por desplazados sirios de otras regiones y que ahora también es utilizada por los damacenos.

"A causa de los enfrentamientos, varios barrios de Damasco han quedado aislados y separados de sus vecinos, lo que hace muy difícil la movilidad", dijo Marianne Gasser, jefe de la delegación del CICR en Siria.

"Cada día representa nuevos retos para los atrapados en medio de fuego cruzado: cada vez es más difícil salir y comprar necesidades básicas, o incluso abandonar sus hogares", agregó.

Alrededor de 60 escuelas acogen a unas 12.000 personas en el llamado Damasco Rural, la mayoría de ellas provienen de las áreas de la ciudad afectadas por la violencia, según cálculos de la Cruz Roja.

En Damasco, el CICR está ayudando a la Media Luna Roja a preparar unidades de salud móviles destinadas a tratar a los heridos y enfermos refugiados en las escuelas.