El ministro español de Asuntos Exteriores y de Cooperación, José Manuel García-Margallo, comenzará mañana una gira de tres días por Perú y Ecuador para fomentar los negocios de empresas españolas en sectores donde hay menores inversiones y preparar la Cumbre Iberoamericana de Cádiz en noviembre.

Es la primera vez que García-Margallo visita estos dos países, con los que el Gobierno español mantiene relaciones cordiales y sin contenciosos abiertos, al contrario de lo que ocurre con otros socios de la región, como Argentina tras la expropiación de la petrolera YPF a Repsol.

El ministro llegará mañana a Perú y regresará desde Ecuador a Madrid el miércoles por la tarde.

En Lima, el martes se reunirá con el canciller peruano, Rafael Roncagliolo, y será recibido por el presidente del país, Ollanta Humala, quien estuvo en Madrid a final de enero en la primera visita de un mandatario iberoamericano desde que Mariano Rajoy asumió la jefatura del Gobierno español en diciembre pasado.

En aquel viaje, Humala garantizó a las empresas españolas con inversiones en su país que debían estar tranquilas por sus negocios.

El único litigio afecta a la filial de Telefónica en Perú, en pleito con el Estado por una deuda tributaria que Humala desvinculó de la renovación de las licencias a las que opta la compañía.

A la fuerte inversión que España tiene en Perú en sectores como las telecomunicaciones o la energía, García-Margallo agregará el interés en optar a concursos de infraestructuras, donde las empresas brasileñas se han erigido como las grandes competidoras en la región.

El ministro también abordará en Lima la situación en Paraguay después de la destitución como presidente de Fernando Lugo el pasado 22 de junio tras un juicio político.

Perú ejerce la presidencia de turno de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), organización que ha propuesto suspender a Paraguay como socio en protesta por el cese de Lugo.

Esta cuestión y los preparativos de la Cumbre Iberoamericana que acoge en noviembre la ciudad española de Cádiz (sur) también serán asuntos centrales en la visita a Ecuador que García-Margallo comenzará el martes por la tarde.

Su agenda incluye un encuentro al llegar con el canciller, Ricardo Patiño.

Aunque no está confirmado, también podría haber una audiencia con el presidente Rafael Correa para constatar la buena sintonía entre ambos Gobiernos, después de que el Partido Popular (PP, en el poder ahora en España) mantuviera en la oposición una postura crítica con el dirigente ecuatoriano.

Correa y Rajoy ya se han visto en dos ocasiones, en Madrid en marzo y la segunda ocasión en junio en Brasil, durante la Conferencia de la ONU sobre Desarrollo Sostenible (Río+20).

Sin contenciosos empresariales, el principal problema es el del perjuicio que sufren desde hace meses muchos ecuatorianos afectados por la crisis de las hipotecas en España, ya que además de perder la casa deben pagar el resto de la deuda.

El Gobierno del PP insiste en que esta situación afecta por igual a ecuatorianos y españoles, y que se trata de un asunto entre bancos y particulares.

"Es un tema que ha ido perdiendo peso en la agenda bilateral", apuntan fuentes de Exteriores.

Al igual que en Perú, España quiere ampliar su presencia en el campo de las infraestructuras, con dos proyectos a la vista: el metro de Quito y el tranvía de Valencia.

García-Margallo tiene intención de visitar un proyecto de cooperación a las afueras de la capital.

Perú y Ecuador van a seguir siendo países prioritarios de la ayuda al desarrollo española, pese a que las partidas de cooperación se han reducido un 70 por ciento este año.

Donde el Gobierno de Rajoy no se plantea por el momento hacer más contribuciones es al proyecto ambiental Yasuní, que propone evitar la explotación de los yacimientos de petróleo que hay en ese parque natural de la Amazonía ecuatoriana.

La anterior ministra de Exteriores española, Trinidad Jiménez, autorizó una aportación de un millón de euros en noviembre de 2010 al fondo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), condicionada a que el proyecto Yasuní salga adelante, según el Ministerio de Asuntos Exteriores.