Sesenta años después de su muerte, Eva Perón "vive" no sólo en monumentos, carteleras de espectáculos y museos de Argentina y el exterior, sino también en el variopinto folclore político y en la épica del Gobierno de Cristina Fernández.

En homenaje a Evita, que falleció el 26 de julio de 1952, a los 33 años, víctima de un cáncer de útero, la Legislatura porteña ha organizado un programa de actividades culturales que comenzará mañana, lunes, e incluye conciertos, tertulias, exhibición de objetos personales e incluso desfiles con vestidos originales de la época.

Numerosos libros, películas y obras de teatro han buscado retratar la vida de la llamada "abanderada de los humildes", que marcó a fuego la historia política del país y que se mantiene vigente en la idiosincrasia del gobernante peronismo.

Uno de los últimos estrenos, "Evita", se exhibe en la calle Broadway de Nueva York, donde la argentina Elena Roger interpreta a la segunda esposa del tres veces presidente, Juan Domingo Perón, y el popular cantante puertorriqueño Ricky Martin encarna al guerrillero Ernesto "Che" Guevara.

La publicación de libros sobre María Eva Duarte también se potenció este año en vísperas del sexagésimo aniversario de su muerte.

"La figura de Eva tiene gran vigencia. Su figura ha permanecido y fue reivindicada por diferentes grupos políticos. Aún hoy su nombre despierta amores, pero también odios, y repercute más allá de las fronteras de nuestro país", señaló a Efe el historiador argentino Norberto Galasso, quien acaba de publicar "La compañera Evita", una nueva biografía de la dirigente.

Nacida de una relación clandestina entre un terrateniente y una mujer humilde, en 1935, con solo 15 años, llegó a Buenos Aires desde la localidad bonaerense de Junín con el sueño de triunfar como actriz, aunque conoció a Perón y se convirtió en "una de las figuras más apasionantes y a la vez polémicas del siglo XX", recordó Galasso.

Aunque sus enemigos se encargaron de destruir buena parte de su legado, en la capital argentina se conservan todavía varios edificios emblemáticos que marcaron la vida de Evita.

Uno de ellos acogió la Fundación Eva Perón, hoy convertida en la facultad de ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, o la vieja casona porteña que alberga el Museo Evita, en la que la dirigente instaló un "Hogar Transitorio" para mujeres y niñas sin vivienda.

Otros continúan incluso en funcionamiento, como los hospitales Evita de las localidades bonaerenses de Lanús y San Martín, inauguradas por la fundación en el marco de su intensa labor social.

"Algunos ubican a Evita como el hada buena que regalaba cosas, como si hiciera asistencialismo, y otras la sitúan como la expresión máxima de la izquierda del peronismo, pero fue más bien un puente de Perón con el movimiento obrero. Funcionaba como un Ministerio de trabajo paralelo que recibía los pedidos de los trabajadores", definió Galasso.

Los lazos que tejió con el sector obrero perduran en la acción del grupo "piquetero" Evita, en las constantes referencias de políticos a su nombre y en las decenas de carteles con su imagen que aparecen en cada marcha de trabajadores.

Esa misma imagen puede verse en dos imponentes retratos, similares a la imagen de Ernesto "Che" Guevara emplazada en la Plaza de la Revolución (Cuba), que enmarcan las fachadas del edificio de los ministerios de Desarrollo Social y de Salud, sobre la emblemática avenida 9 de Julio.

Durante la campaña electoral de 2011, su imagen se utilizó en las papeletas del gobernante Frente para la Victoria, la facción del peronismo en el Gobierno, en una iniciativa que causó el rechazo de sectores disidentes del partido, que también agitaron la figura de Evita.

La presidenta Cristina Fernández, reelegida el año pasado, suele evocar su figura en sus discursos, algunos de ellos, en el Museo del Bicentenario de la Casa Rosada, donde un enorme cuadro de Eva y Perón escolta sus alocuciones.

Las dirigentes locales destacan, asimismo, el proyecto de ley impulsado por Eva Perón para habilitar el voto femenino, aprobado en 1947.

Fue "una mujer que significó no sólo el ingreso de las mujeres a la política argentina, no sólo la revolución social más importante de nuestro país, sino que asumió sin dobleces la representación del pueblo y de la patria, tal vez con más pasión y amor que nadie", afirmó Fernández durante su campaña.

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Maricel Seeger