Dos días después de la masacre en un cine en Aurora y ya conocidas las identidades de los 12 muertos y del presunto atacante, la población de Colorado se enfoca ahora en recomponer la rutina quebrada por medio de la solidaridad con las familias de las víctimas, actos religiosos y reflexión.

Esta tarde el presidente estadounidense, Barack Obama, visitará brevemente Aurora para reunirse con las autoridades locales y reconfortar a familiares de las víctimas: 12 fallecidos y más de medio centenar de heridos en el tiroteo.

Esta noche, los residentes de Aurora se reunirán en una vigilia a la luz de velas y altares improvisados cerca del centro municipal para recordar a los muertos, gran parte de los cuales eran menores de 30 años, aunque la lista también incluye a una niña de 6 años y a un padre de familia de 51.

El gobernador de Colorado, John Hickenlooper, anunció este sábado que el Gobierno local destinará inicialmente 200.000 dólares para cubrir ciertos gastos de representación legal de las víctimas o de sus familiares.

Hickenlooper también pidió que los residentes realicen donaciones a los hospitales para ayudar a pagar el costo de los tratamientos médicos de los heridos en el tiroteo, ocurrido en la madrugada del pasado viernes, que mantiene a siete personas en estado grave.

Esas acciones, sostuvo el mandatario estatal, permitirán "superar el sentimiento de ira" que en un primer momento dominó a Colorado para "enfocarse en superar esta situación".

"No vamos a permitir que esta comunidad sea definida por un acto de insensata violencia", dijo Hickenlooper en rueda de prensa, en referencia a las acciones de James Eagan Holmes, 24 años, sospechoso de haber planeado y llevado a cabo la masacre en la madrugada del viernes, durante el estreno de la última película de Batman.

Holmes, que fue arrestado poco después del tiroteo y tuvo en vilo a las fuerzas de seguridad y equipos de desactivación de explosivos hasta ayer porque había colocado trampas explosivas en su apartamento, tendrá su primera audiencia judicial el lunes por la mañana.

En un intento de recuperar la normalidad, Jonathan Martínez, 18 años y residente en Aurora, dijo a Efe que decidió anoche junto con medio centenar de sus amigos acudir a un cine local para asistir al pase de "The Dark Knight Rises", el filme que se estaba proyectando en el momento de la masacre.

"La sala estaba llena y para algunas funciones ya no habían boletos. Los restaurantes cercanos al cine también estaban llenos. Hablamos un poco de la tragedia, pero fuimos a ver la película y en eso nos concentramos", dijo Martínez.

"Creo que una buena manera de homenajear a las víctimas es volver lo antes posible a la normalidad, sin olvidarnos de la acontecido", agregó.

Para otros, la manera de honrar y ayudar a las víctimas ha sido donar sangre.

De hecho, los ofrecimientos de donaciones han sobrepasado la capacidad del banco de sangre local, por lo que los directores de esa organización anunciaron que ya no hay turnos para donaciones durante los próximos dos días.

Muchos otros acudieron a servicios religiosos, tanto dentro de templos como al aire libre, algo que según los psicólogos ayudará a reconfortar y asimilar una violencia para la que no se encuentra explicación.