La caída en la actividad económica de Argentina registrada en mayo pasado, la primera en 34 meses, ha encendido luces de alerta entre los economistas, que advierten sobre el ingreso de la segunda economía suramericana en una etapa de estancamiento combinado con alta inflación.

El instituto oficial de estadísticas reveló este viernes que la economía experimentó en el quinto mes del año un descenso interanual del 0,5 % y creció apenas un 0,2 % frente a abril ultimo.

La economía argentina no registraba un retroceso interanual desde julio de 2009, año en el que el país suramericano, en un contexto de crisis global, apenas se expandió un 0,9 % tras seis años consecutivos de incrementos a una tasa del 8 % en promedio.

Este viernes el instituto oficial de estadísticas dio otra mala noticia: la producción industrial cayó en junio pasado un 4,4 % frente a igual mes de 2011 y un 0,1 % respecto de mayo pasado.

El economista Daniel Marx, exsecretario de Finanzas argentino, dijo hoy que hay "señales de desaceleración importante de la actividad económica, algunos sectores con problemas importantes de competitividad y una inversión que también se ha caído mucho".

La presidenta argentina, Cristina Fernández, no ha hablado de los recientes datos de la economía local, pero ha advertido en las últimas semanas de los fuertes embates de la crisis global.

"El mundo se nos cae encima", afirmó la mandataria hace unos días.

"Hay una desaceleración importante en el mundo desarrollado. Es un mundo difícil pero no necesariamente tan adverso como para justificar cómo ha reaccionado la economía argentina", indicó Marx en declaraciones radiales.

El economista Aldo Pignanelli dijo hoy que, pese a los signos de paralización de la economía, la inflación real crecerá este año cerca de un 30 %, más que en 2011.

"El estancamiento económico con inflación es uno de los problemas más graves que puede tener la economía", advirtió Pignanelli, expresidente del Banco Central argentino.

El economista Jorge Remes Lenicov señaló hoy que la economía argentina no está en recesión, pero sí muestra signos de estancamiento, tras crecer el año pasado un 8,9 %.

El exministro de Economía afirmó que hubo una "gran desaceleración" desde el último trimestre de 2011 y se prevé una caída de la actividad en el segundo trimestre de 2012, con un segundo semestre de crecimiento "muy bajo".

"Vamos a entrar en una economía con inflación alta y baja tasa de crecimiento, y en ese contexto va a ser muy difícil crear empleo", advirtió el experto.

Si bien la tasa de desempleo bajó en el primer trimestre del año al 7,1%, los expertos han puesto la lupa en la tasa de empleo, que en el mismo período bajó al 42,3 % respecto a igual trimestre de 2011, lo que representa la primera caída en este indicador desde mayo de 2002, cuando Argentina afrontaba una de las peores crisis económicas de su historia.

Otro signo de deterioro de la economía se evidenció este viernes, cuando el Ministerio de Economía informó de que las cuentas públicas habían cerrado en junio con un déficit primario de 726,2 millones de pesos (159,07 millones de dólares).

Las cuentas evidencian que el gasto público crece a un ritmo mayor que los ingresos, ante lo cual el Gobierno argumentó que busca hacer "frente, con medidas contracíclicas, a la crisis internacional".

Pignanelli advirtió que el Gobierno cubre esta brecha entre gastos e ingresos con una mayor emisión monetaria del Banco Central argentino, lo que estimula la inflación.

Emisión monetaria e inflación son dos factores que, según muchos expertos, explican el clima de desconfianza entre los inversores que alimenta la fuerte demanda de dólares en el mercado local y que se ha desplazado a los circuitos cambiarios informales debido a las restricciones impuestas por el Gobierno para acceder a divisas extranjeras.

"Actividad y empleo en descenso, inflación en ascenso y la escalada del dólar paralelo son indicios claros de una macroeconomía en desequilibrio", afirmó el Banco Ciudad en un informe.

Según la entidad, "la principal razón detrás de esta dinámica es la fortísima expansión monetaria (a un ritmo del 30-35% anual) que alimenta la inflación y la demanda de divisas como refugio de valor".