Cuando el Talibán dañó con explosivos la cara de una enorme figura de Buda tallada en piedra con 1.500 años de antigüedad en el noroeste de Pakistán hace casi cinco años, un intrépido arqueólogo italiano tuvo que acudir al rescate.

Gracias al conocimiento y trabajo de Luca Olivieri y sus compañeros, la imagen de seis metros (casi 20 pies) de altura cerca de la ciudad de Jahanabad es restaurada, al tiempo que muchos otros tesoros arqueológicos en el espectacular Valle de Swat son rescatados y preservados.

Los musulmanes de tendencia radical tienen un historial de acciones contra sitios religiosos budistas e hindúes, entre otros, por considerarlos heréticos para el Islam. Seis meses antes de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, el Talibán conmocionó al mundo cuando dinamitó dos estatuas budistas con 15 siglos de antigüedad en el centro de Afganistán.

El Buda de Jahanabad, elaborado en la parte alta de la cara de una gran roca en el siglo VI o VII, es una de las esculturas talladas más grandes en el sur de Asia. Fue atacado a finales de 2007 cuando el Talibán paquistaní llegó a varios lugares del Valle de Swat. Dos años después el ejército expulsó a la mayoría de los talibanes, pero los turistas que visitaban la región dudan todavía en regresar.

El mismo Olivieri tuvo que salir en 2008 después de más de dos décadas de ocuparse de las riquezas que datan de Alejandro Magno y de los posteriores invasores budistas, hindúes y musulmanes. Con 49 años de edad, el también director de la Misión Arqueológica Italiana en Pakistán regresó en 2010 y ha retomado los trabajos.

Un grupo de milicianos del Talibán escalaron con cuerdas para colocar explosivos en hoyos perforados en la cara y hombros del Buda de Jahanabad, indicó Olivieri. Los explosivos en el hombre no detonaron, pero los otros destruyeron la mayor parte del rostro sobre los labios y agrietaron otras partes de la escultura y del entorno rocoso.

La mayoría de las casi 200 esculturas pétreas de Buda en Swat fueron desfiguradas hace siglos por los invasores musulmanes que, como el Talibán, consideraban que Buda es un ídolo falso.

Olivieri y su equipo comenzaron las labores en junio para cubrir las fisuras y reparar lo que quedó del rostro. Una reconstrucción completa es imposible debido a que se carece de una documentación detallada y de los fragmentos de la cara.

"Lo que se haga sin los datos correctos es una falsificación", explicó Olivieri, quien recuerda que quiso ser arqueólogo desde los 6 años de edad y quien todavía aporta una exuberancia juvenil a su trabajo aunque su barba comienza a tornarse canosa.

Cuando llegó a Pakistán siendo un estudiante universitario en 1987, Olivieri se fascinó con Swat, otrora un importante centro de la cultura budista y del comercio. El monje al que se le atribuye la introducción del budismo en el Tibet, Padmasambhava, nació en Swat.

La misión de Olivieri es financiada por el gobierno italiano, en colaboración con las autoridades locales encargadas de las antigüedades paquistaníes. Ha excavado en más de 120 lugares budistas entre colinas elevadas y ríos en Swat.

Un prominente político islamista en Swat, Maulana Shamsur Rehman, dice que nunca debió ocurrir el ataque al Buda. El Islam predica la libertad y la protección de los creyentes de todas las religiones, dijo a The Associated Press, y "conforme a las normas islámicas, nadie debe objetar los trabajos de reparación en la estatua de Buda".

En 2001, un grupo de milicianos dañaron las ruinas desenterradas de un templo hindú del siglo VII en Swat, las cuales dominan un fortín conquistado por Alejandro en el siglo IV antes de la era actual. Sin posibilidades de proteger al templo, la misión italiana tuvo que volver a sepultarlo.

Las fuerzas de seguridad en Pakistán dicen que el Talibán intenta de nuevo irrumpir en Swat, pero los milicianos no son la única amenaza para los sitios arqueológicos. Los saqueadores son quizás un problema mayor. Muchas reliquias saqueadas en Swat se encuentran en colecciones públicas y privadas de varias partes del mundo.

La misión italiana ha colocado vigilantes en los sitios más importantes, dijo Olivieri. Además, los entrena para que sean guías mediante la enseñanza del inglés, de primeros auxilios y de técnicas básicas de preservación.

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El periodista de Associated Press Sherin Zada contribuyó en la información.