Indígenas de un remoto municipio del suroeste de Colombia tenían previsto el sábado iniciar un juicio contra cuatro presuntos guerrilleros de las FARC detenidos tres días atrás, informó uno de los gobernadores de la comunidad Nasa.

Los cuatro hombres, entre ellos un menor de edad, milicianos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), fueron capturados por los Nasa el miércoles en una zona rural de Toribío, un poblado del departamento de Cauca, a unos 320 kilómetros al suroeste de Bogotá.

El gobernador del resguardo indígena de Toribío, Marcos Yulé, dijo en entrevista telefónica con The Associated Press que el juicio debe empezar hacia las 10 de la mañana (1500 GMT) y podría durar "unas dos o tres horas" al cabo de las cuales la comunidad emitirá un fallo.

"Eso se llama aplicación de remedio", agregó Yulé, quien además explicó que "se le aplica remedio a alguien que rompió la tranquilidad, la armonía, porque hizo el desequilibrio en la comunidad".

Los cuatro presuntos rebeldes, precisó el gobernador de Toribío, están detenidos en un sitio donde los indígenas permanecen en asamblea permanente. Dos de ellos son de la región.

Una comisión judicial de los Nasa ha estado escuchando la versión de los cuatro capturados y sus integrantes presentarán el sábado un informe sobre su indagación, añadió Yulé.

Aclaró que si son hallados culpables se les impondrá el castigo que la comunidad elija: latigazos, el destierro, el cepo o el entierro de todo el cuerpo de los condenados menos la cabeza. "Cuando uno ve que ya no resisten más, uno los saca", explicó Yulé sobre el último de los castigos.

La captura de los cuatro aparentes guerrilleros se produjo el miércoles cuando "guardias" Nasa los obligaron a bajar de árboles donde se ocultaban. El martes grupos indígenas evacuaron de una de las montañas que rodea a Toribío a un pelotón del ejército. La fuerza pública retornó a la montaña al día siguiente.

Algunos líderes de los Nasa, que son unas 115.000 personas en todo el norte del Cauca, exigen desde el 9 de julio que tanto la fuerza pública como la guerrilla salgan de toda la región porque consideran que son víctimas del conflicto armado.

El gobierno del presidente Juan Manuel Santos ha dicho que las Fuerzas Armadas no se retirarán de ningún punto del territorio nacional.