Ocho millones de personas siguen en situación de crisis humanitaria en el Cuerno de África, un año después de declararse el estado de hambruna en Somalia, advirtió hoy el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

"Hace hoy un año, la crisis en el Cuerno de África alcanzó su punto álgido cuando la ONU declaró la hambruna en dos regiones del sur de Somalia (...). Sin embargo, la crisis está lejos de haber acabado", dijo Unicef en un comunicado divulgado en Nairobi.

Actualmente, subraya la nota, "ocho millones de personas en Somalia, Etiopía y Kenia aún necesitan ayuda humanitaria. Los niños, en particular, están amenazados por una combinación de pobreza, inseguridad, malnutrición y enfermedad".

Unos 900.000 niños sufren hoy día de malnutrición en esos tres países, precisó Unicef.

"Esto fue y sigue siendo una emergencia para los niños", remarcó el director regional de Unicef para el Este y el Sur de África, Elhadj As Sy, quien agregó que muchos menores y sus familias continúan en una situación "muy vulnerable".

En la actualidad, Somalia sigue siendo el país peor afectado, pues 2,5 millones de personas -un tercio de su población- todavía necesitan ayuda humanitaria, mientras que así están también 2,2 millones en Kenia y 3,2 millones en Etiopía.

El Cuerno de África se convirtió en 2011 en el foco de atención del mundo al sufrir una de las peores hambrunas de su historia, que provocó la muerte de decenas de miles de personas y sumió en una crisis humanitaria a más de 13 millones.

Somalia fue el país que más sufrió el efecto de esa crisis, donde cerca de la mitad de su población, unos 3,7 millones de personas, padecieron la tragedia, acentuada por el conflicto y la falta de Gobierno efectivo que vive esa nación desde hace más de veinte años.