Un juez federal resolvió el viernes mantener encarcelados a un cubano y una mexicana que intentaron vender en Miami una pintura de Henri Matisse robada del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas, y le pidió al FBI que investigue la autenticidad de la obra de arte.

El magistrado William Turnoff reveló sus temores de que el cubano Pedro Antonio Marcuello Guzmán, de 46 años, y la mexicana María Martha Elisa Ornelas Lazo, de 50, pudieran irse de Estados Unidos y por ello les negó la libertad condicional.

"Estoy familiarizado con el caso. Creo que el riesgo de que se escapen (del país) es importante", manifestó Turnoff en una audiencia en la que los acusados sólo hablaron para identificarse y decir su edad.

"Ambos quedan detenidos por temor a que se vayan del país", expresó el juez, sentado frente a los acusados, fiscales y abogados.

La audiencia tuvo lugar cuatro días después de que Ornelas Lazo y Marcuello Guzmán fueron detenidos en Miami al intentar venderle la pintura "Odalisca con pantalón rojo" a un agente encubierto del FBI en un hotel de la vecina ciudad de Miami Beach.

Ornelas Lazo, que hasta entonces vivía en la Ciudad de México, y Marcuello Guzmán, un cubano que reside en Miami desde hace más de 20 años, están acusados de transportar y poseer lo las autoridades creen es una pintura original de Matisse robada del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas.

En caso de ser encontrados culpables podrían pasar cada uno hasta 10 años tras las rejas.

De acuerdo con la fiscalía, Marcuello Guzmán negoció la venta de la pintura de Matisse, que había sido robada del museo venezolano en el 2000 y estaría valuada en unos tres millones de dólares.

Marcuello habría admitido ante agentes encubiertos del FBI que sabía que la pintura era robada y se ofreció a venderla a unos 740.000 dólares. Como parte de las negociaciones, dijo que la obra sería transportada desde México a Estados Unidos por otra persona, quien fue posteriormente identificada como Ornelas Lazo, de acuerdo con las acusaciones de los fiscales.

La pintura de 1925 permanecía guardada en México, dijo la fiscalía federal, sin especificar dónde se encontraba.

Durante la audiencia los acusados aparecieron con una cadena en las cinturas y maniatados. La mujer, de cabello rojizo trenzado, llevaba auriculares en los oídos para escuchar la traducción simultánea al español.

Al inicio de la sesión, la fiscal Elisa Castrolugo le informó al juez que había llegado a un acuerdo con la defensa de Marcuello Guzmán, y le solicitó que le concediera la libertad domiciliaria vigilada si pagaba 5.000 dólares, equivalentes al 10% de una fianza estipulada en 50.000 dólares.

Turnoff, sin embargo, rechazó categóricamente el pedido de la fiscal, y fundamentó su decisión de mantenerlo encarcelado en la naturaleza del delito, el hecho de que se trataba de un extranjero y de un objeto cultural "de un valor incalculable".

El abogado del acusado, Alfredo Izaguirre, le explicó al juez que su cliente tenía lazos en Miami que hacían improbable su fuga, entre ellos dos hijos adolescentes estadounidenses, de 14 y 15 años, y le dijo que nunca había regresado a Cuba.

A su turno, el abogado de la mexicana Ornela Lazo, Paul Korchin, le expresó al juez que la fiscalía no había presentado evidencias de que la pintura en cuestión fuera auténtica.

Turnoff entonces le pidió al FBI que ayudara a investigar la autenticidad del cuadro.

La fiscal había explicado antes que un agente del FBI especializado en arte había reconocida como auténtica la pintura que transportó Ornelas Lazo, y dijo que se estaban haciendo más estudios para confirmarlo al 100%.

El 16 de julio Ornelas Lazo llegó de México al Aeropuerto Internacional de Miami cargando en sus manos un tubo rojo que contenía la pintura, según indica la declaración jurada presentada por la fiscalía. Al día siguiente, los dos acusados se reunieron con agentes encubiertos y sacaron del tubo rojo la pintura para mostrárselas.

Tras inspeccionarla, los agentes encubiertos concluyeron que la pintura era consistente con el original robado del museo de Venezuela, conocido como MACC.

Al finalizar el encuentro los dos acusados fueron arrestados.

Las primeras versiones sobre el presunto robo de la "odalisca" surgieron en noviembre del 2002, después que el coleccionista venezolano Genaro Ambrosino envió un correo electrónico a varias personas para expresar su indignación y sorpresa porque el cuadro de Matisse fue puesto a la venta en Miami. A raíz de esa denuncia se examinó el cuadro de Caracas y se descubrió que era una réplica.

La fiscalía General de Venezuela dijo recientemente que la obra "fue hurtada en el año 2000 del Museo de Arte Contemporáneo de Caracas".

La fiscal general de la nación sudamericana, Luisa Ortega Díaz, declaró el jueves a una radio estatal que el Ministerio Público inició los trámites correspondientes para constatar si la obra que fue robada al Museo de Arte Contemporánea fue recuperada en Miami.

Ortega Díaz dijo que una fiscal, que tiene a cargo la investigación, está realizando los procedimientos necesarios por vía diplomática, que incluyen hacer la solicitud de manera formal a los Estados Unidos para que la obra sea devuelta a Venezuela.

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La corresponsal de la AP en Caracas Fabiola Sánchez contribuyó con esta información.

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