Después de vivir 54 años de su vida sin conocer ningún tipo de control para abastecerse de gasolina, Luis Mayor, propietario de un vehículo de transporte de pasajeros en la población fronteriza de Carrasquero, admite que no le ha sido fácil adaptarse al racionamiento de combustible.

Mayor explicó que ha tenido que aprender a administrarse con la ración de 100 litros diarios de gasolina para cubrir los 480 kilómetros que recorre diariamente en los tres viajes de ida y vuelta que hace para llevar pasajeros entre Carrasquero y Maracaibo.

"Cuando hacemos las tres vueltas, o nos quedamos en Maracaibo o nos quedamos en Carrasquero. No podemos hacer otro viaje porque si no, nos quedamos en la carretera sin gasolina", dijo el transportista al reconocer que la regulación ha limitado sus ingresos debido a que solo puede hacer diariamente tres viajes de ida y vuelta.

Venezuela es uno de los mayores productores de crudo del mundo, pero está racionando la venta de gasolina en algunos estados fronterizos, según el gobierno para combatir el contrabando del producto, que genera pérdidas millonarias, aunque algunos analistas sostienen que la medida refleja el agravamiento de problemas de producción y refinación en el escasamente transparente sector petrolero.

Carrasquero, unos 700 kilómetros al oeste de Caracas, es uno de los poblados fronterizos del Zulia donde la petrolera estatal PDVSA inició en septiembre del año pasado el proceso de instalación de los llamados "chip" en los vehículos para racionar la venta de gasolina.

Los venezolanos, acostumbrados a disfrutar de la gasolina más barata del mundo sin ningún tipo de restricción, han aceptado con reticencia la medida, y en algunas regiones como el estado occidental del Zulia se han declarado el rebeldía contra la decisión del gobierno de colocar un dispositivo electrónico a los vehículos para regular la compra del carburante.

Del lado venezolano la gasolina se vende a tres centavos de dólar el litro, mientras que en Colombia el carburante se comercia a 1,25 dólares el litro.

Mayor admitió que la medida ha ayudado a combatir el contrabando, pero ha originado la aparición de un "mercado negro" creado por pequeños vendedores que se instalan a los lados de la carretera para vender envases de 20 litros de gasolina hasta en 30 bolívares (6,9 dólares) cuando el costo oficial de esa cantidad es de 14 bolívares (3,25 dólares).

"A veces nos vemos en la necesidad de comprar una lata de gasolina hasta en 30 bolívares...por una emergencia que necesitemos, porque tenemos que salir a una clínica con un hijo", agregó.

La decisión del gobierno de imponer la medida en Zulia a pesar del costo político que podría implicar a menos de tres meses de las elecciones, ha llevado a los analistas a plantear que la regulación va más allá del tema del contrabando, y que buscaría mitigar las deficiencias que estaría enfrentando Venezuela para abastecer su mercado local de gasolina.

Aunque es un gran exportador de crudo, Venezuela tiene escasa capacidad de refinación, de manera que compra gasolina a Estados Unidos y pierde dinero al venderla por mucho menos en su mercado interno.

Venezuela importó de Estados Unidos en abril 54.000 barriles diarios de productos para uso automotor, cifra que supera en 38,4% el promedio del mismo período del 2011, según cifras de la Administración de Información de Energía del Departamento de Energía (EIA por sus siglas en inglés).

PDVSA no respondió al pedido de la AP de declaraciones sobre el incremento de las importaciones de gasolina de Estados Unidos.

El economista Ramón Espinasa, profesor de la Universidad de Georgetown, en Washington, dijo a la AP que el aumento de las compras de combustible al exterior podría tener algo que ver con los "problemas operativos" que han presentado algunas plantas de refinación, y el incremento de la demanda interna generado en parte por las plantas termoeléctricas que han sido instaladas en los últimos dos años.

Para el segundo trimestre de este año Venezuela destinó 830.000 barriles diarios, cerca de 35% de su producción, para abastecer su mercado local, según estimaciones de la Agencia Internacional de Energía (AIE).

El gobierno asegura que Venezuela genera unos 3 millones de barriles diarios, pero organismos independientes como la OPEP sostienen que la producción del país suramericano en junio fue de 2,3 millones de barriles por día.

Luego de establecer el año pasado el dispositivo electrónico y el sistema de automatización de la venta de gasolina en el estado fronterizo del Táchira y los municipios zulianos de Mara y Páez, PDVSA decidió hace unas dos semanas extender la medida a Maracaibo, capital de Zulia.

En el caso del Táchira, con un millón de habitantes, la regulación generó al principio cierta resistencia pero luego el gobierno concertó con todos los sectores los cupos de gasolina para garantizar la movilidad de los pobladores y el transporte de carga.

El racionamiento en Táchira varía con el tamaño y el uso del vehículo. Por ejemplo, en la ciudad fronteriza de San Cristóbal, los automóviles privados están limitados a 42 litros diarios y los autobuses a 150 litros por día.

En Maracaibo, donde viven cerca de dos millones de personas, organizaciones opositoras y sindicatos de transportistas se han declarado en abierta rebeldía contra la medida y han promovido un boicot contra el establecimiento del dispositivo.

"El Zulia es el estado productor de petróleo por excelencia en Venezuela, y nosotros no entendemos cómo, por una incapacidad ya declarada del gobierno, que tiene la responsabilidad...de resguardar la frontera, se vaya a pechar a los zulianos", afirmó el diputado del Consejo Legislativo del Zulia, Eliseo Fermín, al explicar las razones que han motivado el rechazo a la medida.

"No entendemos cómo se puede hacer una legislación que se segregue a parte de los venezolanos", dijo Fermín a The Associated Press al anunciar que la oposición acudirá a instancias judiciales y pedirá al Poder Electoral un referendo consultivo para detener la normativa.

El legislador dijo que le resultaba incompresible cómo en medio de la campaña el presidente Hugo Chávez, quien está optando a la reelección, quiere imponer la regulación en el Zulia, y advirtió que de llevarse adelante la medida el gobierno acabará "con la escasa posibilidad (de ganar) que pudo haber tenido en algún momento".

En medio del malestar generado por la medida, Chávez prevé viajar el sábado a Maracaibo para realizar un acto de masas como parte de su campaña, confirmó su comando político.

El mandatario defendió el pasado 13 de julio la imposición de la regulación en el Zulia asegurando que "no es ningún racionamiento", y afirmó que el gobierno lo que busca es el control de los suministros de la gasolina que es "casi regalada".

"El gobierno regala el petróleo a otros países, pero impone a nuestro pueblo en ciertos estados un 'chip' para poder abastecerse de gasolina", dijo a comienzos de mes el candidato presidencial opositor, Henrique Capriles, al fustigar la medida, y anunció que de resultar elegido en los comicios del 7 de octubre la eliminará.

En un intento por mitigar el rechazo a la regulación, el ministro de Petróleo, Rafael Ramírez, viajó el 18 de julio a la capital del Zulia para reunirse con representantes de todos los sectores.

"Vamos a seguir en el proceso de automatización...porque el contrabandista se ha venido desplazando de las zonas fronterizas a la ciudad", dijo Ramírez al descartar la suspensión de la medida, y acusó a la oposición de promover una "salvaje campaña de desinformación" para incentivar un boicot.

El ministro declaró a la prensa que el sistema se instalará en Maracaibo solo hasta que una "importantísima cantidad de nuestros vehículos" tengan el "chip", pero no precisó una fecha tope para la aplicación de la medida, ni el límite de consumo de gasolina que tendrán los habitantes de esa localidad.

PDVSA fijó hasta agosto del próximo año como fecha límite para establecer la automatización de la venta del combustible en Maracaibo.

Ramírez indicó que el consumo de gasolina en el Zulia pasó de 244 millones de litros al mes a 285 millones de litros al mes entre el 2009 y el 2012, y atribuyó el incremento al contrabando.

Agregó que la aplicación del sistema de automatización de la venta de la gasolina en el Táchira, Páez y Mara ha permitido reducir el consumo de combustible en 56 millones de litros al mes, y un "ahorro a la Nación" de casi 400 millones de dólares al año.

"Culpabilizar a toda la población de un estado colocándole un chip a sus vehículos es inútil para el propósito que se persigue", afirmó el pasado miércoles en un editorial Teodoro Petkoff, director del diario local Tal Cual.

Sin presentar pruebas, Petkoff denunció que el "verdadero contrabando" no es el que sacan pequeños traficantes, sino el que sale en camiones cisternas y en barcos "desde las propias estaciones de llenado (de gasolina)" de PDVSA con destino hacia Colombia y el Caribe.

Los analistas sostienen que el bajo precio de la gasolina venezolana es el principal estimulo del contrabando, y que mientras Venezuela no resuelva ese asunto seguirá el tráfico ilegal.

Durante sus trece años de mandato Chávez, de orientación izquierdista, se ha resistido a ajustar los precios de los combustibles a pesar de las millonarias pérdidas que le genera esa operación a PDVSA.

Espinasa estimó que por la vía del contrabando salen de Venezuela entre 50.000 y 100.000 barriles diarios que representarían unos 5.000 millones de dólares al año.