Exhibiciones especiales y simposios centrados en las magnéticas imágenes y llamativas instalaciones de Nam June Paik (1936-2006) conmemoran desde hoy en Corea del Sur los 80 años del nacimiento de este visionario artista, pionero de las videoinstalaciones.

"La nostalgia es una respuesta extendida", título de un ensayo y también de una de las obras del padre del videoarte, da nombre a la principal muestra con la que su tierra, Corea del Sur, le rinde homenaje en el museo que lleva su nombre en Yongin, unos 40 kilómetros al sur de su Seúl natal.

La nostalgia, en este caso la de la comunidad artística surcoreana, que perdió ya hace cinco años a Paik, se plasma allí en obras como "TV Garden" ("Jardín televisivo"), una excéntrica combinación de plantas y televisores con la que este artista adelantado a su tiempo sorprendió al mundo en 1974.

El tributo al genio surcoreano rebasa los límites de su museo y se extiende a Seúl, donde todos los martes, jueves y sábados hasta el 20 de agosto se proyectarán varios de sus trabajos en fachadas de la plaza frente a la estación central de tren.

Además, el museo de arte SOMA de la capital surcoreana inició el 6 de julio una muestra especial sobre Paik, que se prolongará hasta el 16 de septiembre.

"Swiss Clock" ("Reloj suizo") y "Three Camera Participation" ("Participación de tres cámaras"), trabajos que revelan la obsesión por el universo cibernético de Nam June Paik, también forman parte de la exposición que desde hoy reúne sus principales obras en el museo de Yongin.

El homenaje al visionario creador surcoreano también incluye las esculturas robóticas "Marco Polo" o "The rehabilitation of Genghis Kan" ("La rehabilitación de Genghis Kan"), acompañadas de una teatral puesta en escena.

El carácter polifacético de Paik, cuyas actividades artísticas se extendieron a la música, la literatura y la fotografía, entre otros ámbitos, también tiene espacio en esta muestra, donde una sección separada permite a los visitantes acceder a 60 bocetos inéditos y 110 instantáneas.

Nam June Paik, que a los dieciocho años huyó de su país natal al estallar la Guerra de Corea (1950-53), estudió música e historia del arte en Tokio (Japón) antes de instalarse en Múnich (Alemania), donde estudió teoría de la música.

Allí se unió al movimiento artístico neodadá conocido como Fluxus junto a artistas conceptuales como John Beuys y Wolf Vostell y se adentró en la música experimental tras conocer a compositores de vanguardia como el alemán Karlheinz Stockhausen y el estadounidense John Cage.

La muestra titulada "Exposición de Televisión Música-Electrónica" (1963), en la que presentó varios televisores con imágenes distorsionadas por imanes, fue su gran debut ante el público y su primer salto a la fama.

Paik se trasladó en 1964 a Nueva York, donde desarrolló la mayor parte de su obra, marcada por la manipulación de las imágenes televisivas y el uso vanguardista de las nuevas tecnologías, valores que impregnan trabajos emblemáticos como "One Candle" ("Una vela"), que se expone hoy en el museo dedicado al artista.

La combinación de los siempre presentes televisores con iconos budistas, como en su obra "Something Pacific" ("Algo pacífico") en la que un buda contempla imágenes frente a una pantalla, fue otro de sus sellos característicos.

Paik, que hasta fallecer en Miami en 2006 pasó sus diez últimos años paralizado por una apoplejía, recibió su última gran retrospectiva en el año 2000 en el Guggenheim de Nueva York.

La frase "nuestra vida es mitad natural y mitad tecnológica" de Nam June Paik, que ya en 1974 acuñó el término "autopista de la información", define el carácter visionario del padre del videoarte, cuyo nombre ha quedado grabado en la historia como uno de los artistas más innovadores e influyentes del siglo XX.

Atahualpa Amerise