El China Eximbank ha firmado hoy con Guinea Ecuatorial un acuerdo de financiación de 174 millones de dólares para concluir la electrificación de la capital del país africano, Malabo.

La cantidad se suma a un crédito de 2.000 millones de dólares que China dio al país el año pasado, que también se utilizó en parte para proyectos de electrificación nacionales, confirmaron hoy a Efe fuentes del Gobierno ecuatoguineano.

El acuerdo (junto a otros dos de electrificación en los que China sólo actúa como ejecutor de proyectos) se firmó hoy en un hotel pequinés durante un foro de inversión promovido por Guinea Ecuatorial e inaugurado por su presidente, Teodoro Obiang.

En su discurso de apertura, Obiang, que está en Pekín con motivo del V Foro de Cooperación Ministerial China-África, que concluye hoy, pidió, precisamente, "capital" a los inversores chinos.

"Queremos que no solamente vengan a aprovechar nuestros recursos y que nos ayuden en nuestro programa de industrialización", agregó el presidente, en el poder desde hace 33 años.

Aunque Obiang exaltó las buenas relaciones con China, principal socio comercial de Malabo desde 2008, insistió en que es su "socio y amigo", no perdió la oportunidad para instar a la potencia asiática a que "forme a la mano de obra local, en vez de importarla".

"Tenemos esperanza. Hemos llegado a un acuerdo con el Gobierno chino para crear centros de formación en Guinea", dijo.

Obiang reconoció que, desde el inicio de la explotación petrolífera a mediados de los años 90, "el panorama del país -que se ha convertido en el tercer productor de crudo en el Golfo de Guinea- comenzó a cambiar".

Preguntado si las empresas chinas tienen trato preferente a la hora de acceder a los hidrocarburos de Guinea Ecuatorial, el hijo de Obiang y titular de la cartera de Minas, Gabriel Nguema, cuenta a Efe que "en este momento, el mejor postor es China".

"Las empresas europeas -continúa- no están en esa situación. China ha tenido un gran crecimiento económico que ha permitido que envíe muchas reservas a países africanos. Además, no pone condiciones".

Nguema elude responder si con eso sugiere que empresas europeas, entre ellas españolas, sí las ponen, y se limita a decir que "son diferentes" y que las relaciones con China "se basan en el respeto mutuo".