Brandt Snedeker fue capaz de sacar una bola de un 'bunker' anegado, con ella en un charco formado de madrugada por las cortinas de lluvia, salvar el par del hoyo y caminar hasta el final sin errores ('bogeys') por segundo día, y todo ello le dio el liderato del Abierto Británico con -10.

El trabajo de este estadounidense, de 31 años, se ha rodeado de épica en Royal Lytham. Así, sin borrones y apretando los tacos de sus zapatos sobre la hierba empapada, adelantó al australiano Adam Scott para colocarse al frente del tercer torneo de Grand Slam de la temporada.

Snedeker aceleró con sus 64 golpes (-6), aunque ni el 'aussie' Scott (67) se despegó más que por un golpe ni Tiger Woods le ha perdido la cara al título.

Tiger, tercero con -6, acabó en el hoyo 18 con un penoso hierro que aterrizó en un 'bunker', pero que sacó directa al agujero para rematar con un 'birdie' que hizo temblar las pobladas gradas del Royal Lytham.

Todavía se preguntan en este campo inglés, azotado en la noche por el diluvio universal, cómo es posible que este golfista (Snedeker) de Nashville (Tennessee) haya metido 10 'birdies' y salvado 26 pares.

Interrogan quién ha enseñado a este jugador de campos norteamericanos la manera de manejarse en un 'links' como el de la costa en St.Annes, cuando en sus tres comparecencias anteriores en un British no fue capaz de atravesar nunca el corte.

Pero alcanzado el ecuador del torneo más emblemático en Europa y Reino Unido, la cuna del golf reglamentado, Snedeker, asombrosamente, lidera la tabla con una explicación analítica: es el líder de 'greens' atrapados con una soberbia eficacia del 86,10 por ciento (31 de 36).

Snedeker, el vigésimo noveno jugador del mundo, y Scott, el golfista del 'putt' escoba, han roto en dos partes desiguales el Abierto Británico número 141. Ambos han cobrado en vanguardia una distancia considerable con la mayoría excepto con Tiger, el vigente cuarto golfista del mundo y que porfía por su decimoquinto título de Grand Slam y cuarto del Abierto.

Quedan otros 36 hoyos, tremendos, en un campo pegajoso y pesado. Ni Scott ni Snedeker han conocido previamente cómo se gana un torneo de Grand Slam. Lo contrario que alguno de sus perseguidores más cercanos, sobre todo Tiger Woods. La apuesta es cómo salvará ese "charco" el hasta ahora intratable Snedeker.