La jefa de la Diplomacia europea, Catherine Ashton, lamentó hoy el veto de Rusia y China en el Consejo de Seguridad de la ONU a una resolución sobre Siria, e instó a los quince miembros de este órgano decisorio a asumir sus responsabilidades para poner fin al derramamiento de sangre.

"Lamento profundamente que, pese al serio deterioro de la situación en Siria, los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU no hayan podido acordar una resolución para añadir más presión efectiva y sólida (contra el régimen de Damasco) para poner fin a la violencia en Siria y permitir una solución pacífica del conflicto", señaló la Alta Representante en un comunicado.

Para Ashton, la actual escalada de violencia en Siria requiere "una acción urgente y unida" por parte del Consejo de Seguridad de la ONU y la comunidad internacional para hacer cumplir el plan de paz del mediador internacional, Kofi Annan.

En este sentido, instó a "todos los miembros del Consejo de Seguridad a asumir sus responsabilidades para poner fin al derramamiento de sangre y al sufrimiento de la población siria".

"Después de 16 meses de continua violencia, tiene que ser la máxima prioridad que la comunidad internacional actúe con unidad para prevenir una guerra civil con trágicas consecuencias para toda la región", insistió Ashton.

La jefa de la diplomacia europea aseguró que mantendrá su apoyo al plan de Annan, dado que es "la mejor solución para resolver la situación en Siria", y urgió a "todas las partas a respaldar los esfuerzos" del mediador.

De hecho, el Consejo de Seguridad de la ONU volverá a reunirse hoy para votar sobre el futuro de la Misión de Observación de las Naciones Unidas en Siria (UNSMIS), cuyo mandato expira este mismo viernes, después de que hoy sus miembros fueran incapaces de alcanzar un acuerdo.

Rusia y China refrendaron el jueves su papel como principales valedores del régimen del presidente sirio, Bachar al Asad, al ejercer por tercera vez su poder de veto en la ONU e impedir que el Consejo de Seguridad presione a Siria con una amenaza de sanciones si no detiene el uso de armamento pesado.