El número de estadounidenses que solicitaron beneficios por desempleo aumentó la semana pasada, revirtiendo una fuerte caída provocada por factores estacionales.

Las solicitudes de prestaciones aumentaron en 34.000 a un total desestacionalizado de 386.000, dijo el jueves el Departamento de Trabajo. El aumento se produce tras una caída de 24.000 la semana anterior, que fue el mayor descenso desde abril de 2011.

Empero, los economistas vieron los últimos números con escepticismo. El gobierno hace lo posible por ajustar los datos y reflejar los despidos temporales de verano en la industria automovilística. Este año, muchos fabricantes de automóviles no aplicaron paros técnicos pues hubo suficiente demanda. Eso llevó a un menor número de despidos hace dos semanas, algo que el Departamento de Trabajo no previó.

"Todo esto es el ruido estadístico", escribió Joshua Shapiro, economista en jefe para Estados Unidos de MFR Inc., en una nota a los clientes. "Lo que va a ser más importante que estos giros a corto plazo es cuando las solicitudes se estabilicen después que las distorsiones terminen. Tenemos la sospecha de que los datos apuntarán a un mercado laboral saturado".

El promedio de cuatro semanas, que es menos volátil, cayó en 1.500 a 375.500.

Cuando la cifra de solicitudes cae por debajo de las 375.000, indica por lo general que la contratación es lo suficientemente fuerte como para abatir la tasa de desempleo. Las solicitudes habían tenido una tendencia de rondar o superar ese nivel durante el segundo trimestre.

Cerca de 5,8 millones de estadounidenses estaban recibiendo algún tipo de prestación por desempleo durante la semana que terminó el 30 de junio, según los datos más recientes disponibles. La cifra es inferior a los 7,3 millones de un año antes.

"Aunque el mercado laboral es más fuerte de lo que era en 2011, no es especialmente robusto", dijo Steven Wood, economista en jefe de Insight Economics.