Los rebeldes sirios atacaron el jueves dos puntos en la porosa frontera del país con Irak, donde mataron a 21 soldados y tomaron el control de uno de los cuatro principales puestos limítrofes, dijo un militar de alto rango del ejército iraquí.

Los ataques contra el gobierno sirio se extendieron por todo el día, lo que hizo que el ejército iraquí fuera puesto en alerta máxima para impedir un desbordamiento de la violencia al otro lado de la frontera.

"Tenemos preocupaciones de seguridad porque el gobierno sirio no controla ahora el paso fronterizo y nadie puede saber lo que sucederá", dijo el general de brigada del ejército iraquí Qassim al-Dulaimi.

Unos seis rebeldes irrumpieron el jueves por la mañana el paso fronterizo cercano al poblado iraquí de Qaim, agregó el oficial. Señaló que los rebeldes expulsaron a los guardias fronterizos de sus puestos sin que cruzaran hacia Irak.

Qaim se ubica a unos 320 kilómetros (200 millas) al oeste de Bagdad. Mohammed Fathi, portavoz del gobernador de la provincia de Anbar, que incluye Qaim, en el oeste de Irak, dijo que el paso fronterizo estaba desde antes cerrado al tránsito debido a la guerra civil.

Horas después, en la cordillera montañosa remota de Sinjar, los rebeldes atacaron un puesto de avanzada del ejército sirio cerca de la frontera iraquí, donde mataron a veinte soldados sirios y su comandante, dijo al-Dulaimi. Los rebeldes se apoderaron después del control de ese puesto, agregó.

Sin embargo, las autoridades iraquíes locales dijeron que los otros dos pasos fronterizos importantes continuaban en control del régimen sirio.

El régimen mantiene el control del puerto de al-Walid, el más grande, ubicado cerca de la frontera con Jordania y que representa casi el 90% del tráfico entre Irak y Siria, según Fathi.

La frontera entre Irak y Siria tiene 605 kilómetros (363 millas) de largo.