Los graves incendios que por segundo día sufre Portugal, y en cuya extinción participa un avión español, han obligado hoy a las autoridades a evacuar una aldea del Algarve, al sur del país, y varias residencias en el archipiélago de Madeira.

Las llamas llegaron en la madrugada de hoy a la capital de las islas atlánticas, Funchal, y destruyeron una decena de casas antes de que los bomberos pudieran controlarlas.

Pero otros focos de fuego forestal aumentaron de proporciones a lo largo de la mañana y obligaron al desalojo de un centenar de habitantes de un barrio de Rochao amenazado por el humo y las llamas.

En el Algarve, medio centenar de habitantes de una aldea de Tavira fueron también evacuados debido a los incendios forestales, que los bomberos y equipos especializados intentan controlar desde la tarde del miércoles sin conseguirlo hasta ahora.

Tres helicópteros y cinco aviones, entre ellos un "Canadair" enviado hoy por las autoridades españolas, participan en las tareas de extinción, según portavoces de los servicios lusos de Protección Civil.

Portugal ha enviado bomberos y refuerzos para combatir los dos incendios desde varios puntos del país y el ministro de Administración Interna, Miguel Macedo, viajó hoy a la isla de Madeira para evaluar la situación.

Debido al humo, más de una docena de personas necesitaron atención médica en Funchal, donde se han restringido hoy los vuelos comerciales también por culpa del humo.

Además hubo evacuaciones de casas y una residencia social durante la madrugada, aunque los afectados pudieron ya regresar a sus hogares

Las altas temperaturas que sufre Portugal esta semana, por encima de los 40 grados centígrados en algunas zonas, han provocado decenas de fuegos por todo el país.

El miércoles se registraron dos de grandes proporciones en Tomar, al norte de la capital, y en Odivelas, en las cercanías de Lisboa, donde las llamas amenazaron casas y una gasolinera.