Casi 5.000 legisladores nacionales y regionales indios eligieron hoy al que será el decimocuarto presidente de la India moderna, en unos comicios parlamentarios en los que es favorito el político gubernamental Pranab Mukherjee.

La ronda de votaciones comenzó a las 10.00 horas locales (04.30 GMT) y concluyó siete horas más tarde en las sedes de las asambleas regionales y del Parlamento central, aunque los resultados no se conocerán hasta el próximo domingo.

El cargo presidencial es más bien ceremonial y su importancia es simbólica, pero el presidente entrante podría concentrar un poder decisivo en sus manos si ninguna formación logra mayorías claras en las elecciones legislativas de 2014, como predicen algunos medios.

El gran favorito en esta votación parlamentaria es el exministro septuagenario Pranab Mukherjee, que es considerado uno de los pesos pesados del actual Gobierno y se presenta como el candidato de consenso del gubernamental Partido del Congreso y sus aliados.

El candidato votó poco después de las 11.00 de la mañana, flanqueado por el primer ministro, Manmohan Singh, y por la líder del gubernamental Partido del Congreso, Sonia Gandhi, ante una nutrida representación de parlamentarios y reporteros.

Poco después votó también el hijo de Sonia, Rahul Gandhi, visto por gran parte de los analistas como el próximo candidato del partido en las elecciones legislativas y que acaparó los titulares tras declarar que está listo para asumir más responsabilidades.

"Voy a tener un papel más proactivo en el partido y el gobierno. La decisión ya está tomada y medir los tiempos depende ahora de nuestros líderes", aseguró Gandhi al canal televisivo indio NDTV tras depositar su voto en la elección a la presidencia.

La candidatura alternativa es la del exdiputado P.A. Sangma, quien se presentó con el apoyo inicial de dos partidos regionales, y que contará con el apoyo de la principal formación opositora, el conservador Bharatiya Janata Party (BJP).

La opción de Sangma parece un intento por evitar que la elección de Mukherjee tenga lugar sin oposición, porque el candidato alternativo también tiene en realidad un historial ideológico y político próximo al propio Partido del Congreso.

Incapaz de alcanzar un consenso con sus aliados regionales, el BJP ha afirmado públicamente que se decantó por Sangma después de que su opción favorita, el expresidente Abdul Kalam, descartara que fuera a presentarse de nuevo al cargo.

La opción opositora, sin embargo, parece tener pocas posibilidades de prosperar a tenor de los sondeos y estimaciones publicados estos días por los medios indios, que otorgan a Mukherjee en torno a dos tercios de los votos totales.

Pero también el Gobierno ha sufrido hasta llegar a un consenso sobre su candidato, hasta el punto de que durante algunas semanas existió la sensación de que la coalición se tambaleaba, ante el veto a Mukherjee del partido regionalista bengalí Trinamul.

La líder de esa formación, la polémica Mamata Banerjee, dio finalmente su brazo a torcer y desde el Partido del Congreso se considera que el veterano Mukherjee ganará con una ventaja "cómoda", aunque el sistema electoral hace difíciles las predicciones.

La elección presidencial responde al mecanismo del voto único transferible: cada elector puede votar por más de un candidato, pero con un orden de preferencias que, combinadas, sirven para determinar quién goza de mayor apoyo.

Cada escaño -776 diputados nacionales y 4.120 regionales- tiene un peso ponderado en función de la representatividad que cada uno ostenta, con una suma total de 1.098.000 puntos, y el Partido del Congreso cree que Mukherje logrará unos 750.000.

De vencer, el candidato presidencial desmentirá su propio propósito de dejar la política, expresado hace solo unos meses, cuando reconoció públicamente que a su edad (77 años), pensaba en retirarse a su estudio para leer libros y descansar un poco.

Mukherjee o Sangma sustituirán en el cargo a Pratibha Patil, la primera presidenta de la historia de la India, quien sin embargo ha protagonizado un mandato de perfil bajo y, de cuando en cuando, salpicado por controversias y sospechas de corrupción.

A la primera presidenta de la historia le precedió el musulmán Abdul Kalam -quien desechó presentarse en esta ocasión-, y este a su vez estuvo precedido por el dalit ("intocable") Kocharan Naranayan, procedente de la casta más baja de sistema social hindú.

Diego Agúndez