La destitución del exobispo Fernando Lugo como gobernante de Paraguay dividió en dos a ese país e hizo resurgir "viejos demonios", dijo hoy a Efe en Santo Domingo la exministra de la Función Pública Lilian Soto, quien aspirará a las elecciones presidenciales del próximo año en ese país.

Lugo perdió la Presidencia el 22 de junio pasado en un "juicio político" desencadenado por la muerte de 17 policías y campesinos en un tiroteo durante un desalojo de "sin tierras" en una hacienda de Curuguaty (nordeste), y fue sucedido por su vicepresidente, Federico Franco, con mandato hasta el 15 de agosto de 2013.

Esa situación generó una crisis política que devino en la suspensión temporal de Paraguay en el Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), y motivó el envío de misiones de observación de la Organización de Estados Americanos (OEA) y del Parlamento Europeo.

Para Soto, la destitución de Lugo fue "el quiebre del proceso democrático" y un golpe de Estado, pero "con nuevas formas, con la utilización de una figura constitucional, pero sin los requisitos que corresponden con un juicio político".

Soto, quien participa en Santo Domingo de la II Foro Hemisférico: "Ciudadanía plena de las mujeres para la democracia", acusó de ello a "una élite política aliada con los poderes fácticos", entre los que citó a los empresarios y dueños de medios de comunicación.

Tras estos acontecimientos, dijo que en su país "han surgido aspectos que indican a la clara que hay persecución ideológica y política" y "han resurgido viejos demonios que pensábamos que estaban superados" como el intento de eliminar el pensamiento izquierdista.

"Lo que ha sucedido en Paraguay ha sido la toma repentina del Poder por parte de un grupo de élite de nuestro país y, a partir de ahí, tenemos un Gobierno usurpador", agregó Soto, quien en mayo pasado renunció como ministra de la Función Pública para dedicarse a su candidatura presidencial por el movimiento Kuñá Pyrendá.

Esta situación, argumentó, "rompe algo que nos costó mucho a los paraguayos y las paraguayas que fue construir un proceso de transición de una dictadura de 35 años a una democracia formal (pero) hoy tenemos nuevamente un quiebre", señaló.

"Tuvimos a un presidente electo por alrededor de 800.000 votos en 2008, y luego menos de 150 personas lo destituyen a través de un mecanismo amañando sin los elementos formales de una acusación por mal desempeño, sin los plazos adecuados para un proceso de defensa", se quejó la exfucionaria paraguaya.

Contrario a la percepción que existe de que la situación en Paraguay es calma, Soto aseguró que "la mitad de la población está en proceso de resistencia", pero pacífica, porque "el pueblo paraguayo es un pueblo pacifico", y destacó el hecho que el propio Lugo llamara a la calma "para evitar un baño de sangre".

Asimismo, acusó a los medios de comunicación comerciales de su nación de producir "un bloqueo informativo de todo lo que sucede en Paraguay".

En otro aspecto, Soto expresó sus dudas de la celebración de las elecciones generales de 2013 en la nación suramericana, argumentado que "quien fue capaz de hacer un golpe puede quebrar un proceso electoral", aunque admitió que aún es pronto para sacar conclusiones porque, en su opinión,"estamos en un tiempo en el que se están acomodando las cuestiones".

"Aún no sabemos cómo se va a desarrollar la vida política en Paraguay", pero "quien fue capaz de hacer un golpe puede quebrar un proceso electoral, puede no realizarlos o puede amañarlo", opinó.