La Asamblea Nacional francesa aprobó hoy una contribución excepcional sobre la fortuna para aquellos que posean un patrimonio superior a 1,3 millones de euros.

Se trata de un primer paso de cara a la modificación del Impuesto de Solidaridad sobre la Fortuna (ISF) previsto para el presupuesto de 2013.

Con la nueva medida aprobada, dentro del debate parlamentario para rectificar el presupuesto de este año y ahorrar entre 6.000 y 10.000 millones de euros suplementarios, el Gobierno espera recaudar unos 2.300 millones de euros adicionales.

Con la votación parlamentaria, a mano alzada en un hemiciclo en el que la izquierda cuenta con mayoría, los más acaudalados en Francia pagarán de media 95.000 euros al año por su patrimonio, en lugar de los 40.000 previstos.

Se trata de una medida simbólica del nuevo Gobierno socialista, pero no la más significativa en materia de impuestos hacia los que más tienen, que pasa por gravar al 75% a aquellos que ingresen más de un millón de euros al año.

Esa medida, que podría debatirse el próximo otoño y que fue una de las promesas más sonadas durante la campaña electoral del actual presidente, el socialista François Hollande, requiere una "verdadera reflexión", en palabras del ministro de Presupuesto, Jérôme Cahuzac.

Cahuzac declaró esta mañana, antes del debate parlamentario, que dicho impuesto tiene vocación de aplicarse el tiempo del "desendeudamiento" del país, aunque no precisó cuántos años podría estar vigente.

Francia, que se ha marcado un objetivo de déficit del 4,5 % en 2012, prevé alcanzar el equilibrio presupuestario en 2017.

El debate parlamentario sobre la llamada Ley de rectificación de las finanzas, además de aplicar nuevas iniciativas, ha enterrado algunas de las políticas más representativas del anterior Ejecutivo.

Así, los diputados han suprimido la no fiscalización de la mayor parte de las horas extraordinarias, medida instaurada en 2007 y símbolo del eslogan "Trabajar más para ganar más" de la campaña presidencial que llevó a Nicolas Sarkozy al Palacio del Elíseo.

Además, se ha congelado una subida del impuesto sobre el valor añadido (conocido en Francia como TVA) que había comenzado a tramitar el anterior Gobierno del primer ministro François Fillon.