La organización humanitaria Human Rights Watch (HRW) pidió hoy que el Departamento de Justicia investigue denuncias de que la Policía en algunas ciudades de EE.UU. está confiscando condones a prostitutas, lo que considera mina los esfuerzos para combatir el contagio del virus del VIH y el sida en el país.

En un informe de 112 páginas divulgado hoy, HRW documentó la confiscación de condones en las ciudades de Nueva York, Washington, Los Ángeles y San Francisco (California), y cómo la Fiscalía utiliza esa táctica para consolidar cargos de prostitución.

"El Departamento de Justicia de EE.UU. debería investigar el trato de la Policía a las trabajadoras sexuales y personas transgénero" en esas ciudades, solicitó HRW.

Debido a esa práctica policial, las prostitutas y mujeres transgénero se muestran renuentes a tener preservativos "por miedo a ser arrestadas" y, por consiguiente, practican sexo sin protección y aumentan su riesgo de contraer el VIH y otras enfermedades de transmisión sexual, señaló el informe.

Megan McLemore, investigadora de salud de HRW, relató en un comunicado el caso de una mujer en Los Ángeles que algunas veces "tuvo que usar una bolsa de plástico en vez de un condón con los clientes para tratar de protegerse del VIH".

"La eliminación de las infecciones con el VIH es una prioridad nacional y es clave garantizar la disponibilidad de condones entre personas con el mayor riesgo", agregó la experta.

Según testimonios recabados para el informe, la Policía "acosa, amenaza y arresta" a prostitutas y mujeres transgénero por tener condones.

En Nueva York, Los Ángeles y San Francisco, la Fiscalía presenta los condones confiscados como prueba en los juicios y argumenta que deben verse como "indicador de actividad criminal".

Para los inmigrantes, un arresto por cargos de prostitución puede significar la detención o deportación del país.

Según HRW, la Policía ha defendido la práctica de presentar los condones decomisados como prueba como una medida necesaria para combatir la prostitución y lograr condenas contra las prostitutas, sus clientes y personas involucradas en el tráfico sexual.

Sin embargo, HRW considera que las medidas policiales no deberían interferir con el derecho de las personas a proteger su salud, incluyendo las trabajadoras sexuales, y que los Gobiernos locales o estatales deberían prohibir que se usen los condones como prueba en los juicios.

HRW destacó que la Policía detiene a las presuntas prostitutas y les confisca los condones según su aspecto, su atuendo y los lugares donde se encuentran, no por haber observado una actividad ilegal.

El documento, elaborado con entrevistas a más de 300 prostitutas, activistas, autoridades policiales y de salud, fue divulgado en vísperas de la XIX Conferencia Internacional del Sida que acogerá a unos 25.000 participantes del 22 al 27 de julio en Washington.

La respuesta de Estados Unidos a la epidemia del sida será uno de los enfoques del encuentro bianual, y las cuatro ciudades analizadas figuran entre las más golpeadas por la enfermedad, con más de 200.000 personas infectadas con el VIH.

Las cuatro ciudades han registrado altos índices de casos de VIH entre las prostitutas y mujeres transgénero, aunque el Gobierno federal provee a esas urbes millones de dólares para prevenir el contagio entre esa población y otros grupos de alto riesgo.

El año pasado, las autoridades de esas cuatro ciudades repartieron 50 millones de condones entre poblaciones de alto riesgo, pero "la Policía se los está quitando de las manos a quienes más los necesitan" para evitar el contagio con VIH, dijo McLemore.