El tribunal militar de Túnez capital sentenció hoy a cadena perpetua al expresidente Zin El Abidin Ben Alí por "complicidad" en la muerte de manifestantes durante el levantamiento popular que acabó con su régimen en enero 2011.

El tribunal dictó la sentencia contra Ben Alí, refugiado en Arabia Saudí desde enero de 2011, y contra varios altos cargos de seguridad de su régimen.

Todos estaban acusados por su implicación en la muerte de al menos 43 jóvenes de las regiones de Nabel, Susa, Bicerta, Zaguán y Monastir, durante las revueltas populares.

El general Ali Sariati, último director de la Seguridad de Presidencia, fue condenado a 20 años de prisión, y el exministro de Interior, Rafik Hach Kacem, a otros 15 años de cárcel.

Asimismo, otro responsable de Interior, Adel Tiuiri, fue condenado a 10 años y el resto de imputados, alrededor de la treintena, a 5 años de privación de libertad.

Esta es la segunda cadena perpetua que recae sobre Ben Ali, nacido en 1936, después de que otro tribunal castrense le aplicara la misma pena el pasado 13 de junio por su implicación en las represión de manifestantes en las ciudades de Thala y Kaserín.

Además, el expresidente, sobre el que pesa una orden internacional de arresto acumula varias penas de cárcel por otros 66 años de cárcel por corrupción, incitación al desorden, muertes y pillaje en territorio nacional.