En el verano de 1983, The Police estaba en los primeros puestos de las listas de popularidad con "Every Breath You Take", James Bond tomaba martinis en "Octopussy" y Woody Harrelson conoció al hombre que cambiaría su vida.

Harrelson, entonces de 22 años, estaba por convertirse en el astro de la serie de televisión "Cheers" pero trabajaba como constructor en Houston cuando conoció a Frankie Hyman, un hombre de Nueva York mayor que él que le contaba un montón de historias graciosas. Ambos pasaron a compartir un apartamento y pasaron horas conversando mientras tomaban cerveza y fumaban marihuana.

"Me ayudó a abrir los ojos a muchas cosas", dijo Harrelson. "Había visto muchas cosas del mundo y siempre me pareció que era una de las personas más inteligentes que haya conocido y lo sigo pensando. Tuvo un impacto enorme en mí".

En ese verano sofocante ambos cortejaron novias y conocieron muchos personajes interesantes. Hyman fue el segundo hombre negro que Harrelson conoció y Harrelson fue el segundo hombre blanco que Hyman conoció, así que juntos hablaban de razas, sexo e historia.

Harrelson dijo que supo que su experiencia podía de algún modo plasmarse a través del arte. "En mi mente siempre pensaba: 'Esta podría ser una gran obra de teatro. Sería una obra divertida, con todos los personajes ahí'''.

Pero entonces, al igual que un romance de verano, todo terminó.

Harrelson, nacido en Texas y criado en Ohio, se mudó a finales de año a Nueva York, donde consiguió su primer trabajo profesional como suplente en la obra "Biloxi Blues" de Broadway.

Después hizo el papel de cantinero en un programa de televisión y se forjó una carrera con nominaciones al Oscar y créditos que incluyen "The Messenger" ("El mensajero"), "Natural Born Killers" ("Asesinos por naturaleza") y "The People vs. Larry Flynt" ("Larry Flint: El nombre del escándalo").

Aunque Harrelson perdió contacto con Hyman, muchas veces recordaba ese verano. Incluso le pagó a un investigador privado para que tratara de conseguir a su amigo perdido, pero sin éxito. Harrelson solía pensar en las noches cómo podría encontrar a Frankie.

"No lo voy a dejar ir", decía.

JAY LENO AYUDO

Frankie Hyman era realmente imposible de encontrar. A él no le fue tan bien como a Harrelson.

"La razón por la que no me podía encontrar es porque regresé a Nueva York", dijo Hyman. "Estaba en Harlem, pero en los subniveles de Harlem; en la adicción, en las capas más obscuras. No tenía un número de seguro social vigente y estaba enterrado muy bajo".

Hyman dijo que celebró la carrera de Harrelson con cierto orgullo. Le solía decir a su incrédulo hermano que alguna vez fue amigo de ese astro del cine. Mientras, luchaba contra sus demonios e incluso apareció en la portada del New York Daily News esposado.

Pero una noche en 1993, el hermano de Hyman estaba viendo la televisión cuando, asegura, escuchó a Harrelson decirle a Jay Leno en el programa "The Tonight Show" que quería reencontrar a su amigo.

Harrelson cuenta ahora que simplemente fue algo que se le ocurrió decir. "Creo que era cuestión de tiempo pensar, ya que era famoso, que podría ir a un programa de entrevistas y preguntar por él", dijo Harrelson con una sonrisa.

En cuestión de 24 horas estaban en contacto de nuevo. Harrelson puso a su amigo en un avión y lo llevó a la costa oeste para ayudarlo a rehabilitarse. "Así fue como empezó a ayudarme a salir de un lugar muy oscuro", dijo Hyman.

Al poco tiempo comenzaron a escribir una obra de teatro, naturalmente sobre ese verano de 1983. Hyman, quien había dejado las drogas por su viejo amigo, tenía otra razón para agradecerle.

"Siempre he sido un narrador y siempre he podido escribir. Pero nunca pensé que podría ser un escritor profesional, para nada", dijo durante una entrevista conjunta en el apartamento de Harrelson en el oeste de Manhattan, donde hacía un calor sofocante porque a Harrelson no le gusta el aire acondicionado.

"También logré tener la confianza y ahora la pasión (por escribir). Me devolvió al camino correcto", agregó.

LA OBRA

El resultado de su colaboración, "Bullet for Adolf", se estrena a comienzos del próximo año en el Teatro Hart House de Toronto y el circuito off Broadway de Nueva York el mes próximo en New World Stages. Harrelson también dirige.

La comedia con ocho personajes es, según sus creadores, 7% realidad y 93% ficción. Una de las decisiones clave fue incorporar una historia verdadera que Harrelson oyó una vez sobre un arma usada para intentar asesinar a Adolfo Hitler y dos amigos tan distintos uniéndose en Houston en 1983.

"Seguía pensando cómo incorporar esa historia a esta obra. Seguía pensando, 'debe haber una manera'. Y por supuesto, nos dio nuestra trama. Porque antes de eso no teníamos una trama, sólo teníamos una amalgama de escenas", dijo Harrelson.

La obra es subida de tono y oscura. Se usan mucho palabras despectivas para referirse a la raza negra, los personajes comen cosas grotescas, se hacen chistes sobre la pedofilia e incluso referencias a los hornos del holocausto.

"No queríamos guardarnos nada", dijo Harrelson. "Creo que es bueno poder hablar de estos temas y con un poco de suerte reír. Esa es la primera vía hacia un diálogo verdadero".

Algunos diálogos son simplemente provocadores. "La pobreza y la justificación van de la mano como el café y la leche", dice alguien.

"Así es como hablamos entre nosotros todo el tiempo. Tratamos de ir al límite, ¿no Frankie?", pregunta Harrelson a su amigo.

"Así es, así es", responde Hyman sonriendo.

Sea lo que digan los críticos — y la obra fue acribillada en Canadá antes de que se le hicieran cambios — "Bullet for Adolf" es sobre el origen de algo verdadero: una amistad profunda.

Los escritores ahora trabajan en otra obra, una que se sitúa en 1993, sobre dos amigos que se han separado y se reencuentran.

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Mark Kennedy está en Twitter como http://twitter.com/KennedyTwits