El arzobispo de Trujillo, Miguel Cabrejos, y el sacerdote Gastón Garatea visitaron hoy las lagunas donde se planea desarrollar el proyecto minero Conga, en la región peruana de Cajamarca, que ha ocasionado un conflicto entre la minera, los pobladores y el Gobierno peruano, y del cual son mediadores.

Los violentos enfrentamientos entre los opositores a Conga y la Policía dejaron hace dos semanas cinco manifestantes muertos, tras lo que se decretó el estado de emergencia (excepción) en tres provincias de la región.

Los religiosos inspeccionaron algunas lagunas de la provincia de Celendín y Cajamarca que planean secarse para extraer oro y cobre, mientras que otras servirán como depósitos de los residuos mineros.

Cientos de pobladores acompañaron a los sacerdotes en su trayecto hacia las lagunas y les expresaron sus temores sobre el proyecto minero, el cual creen que afectará de forma irremediable sus reservas de agua.

Desde la semana pasada, Cabrejos y Garatea iniciaron su labor como facilitadores en el diálogo entre la empresa Yanacocha, desarrolladora de Conga, el Gobierno y los pobladores que han manifestado que el proyecto es inviable.

Desde el 31 de mayo los pobladores de Cajamarca mantienen una huelga indefinida contra el proyecto Conga, que prevé una inversión de 4.800 millones de dólares, por lo cual han suspendido las clases escolares.

Según la Cámara de Turismo de Cajamarca, la región pierde al día un millón de soles (unos 378.000 dólares) tras los violentos sucesos ocurridos y por el estado de excepción en la zona.

El Gobierno ha dado su beneplácito a la ejecución de Conga después de que Yanacocha aceptara las condiciones que impuso el presidente peruano, Ollanta Humala, para su desarrollo, como conservar dos de las cuatro lagunas que se planeaban secar para extraer el mineral, cuadruplicar sus reservas de agua, crear un fondo social y 10.000 puestos de trabajo.