El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas vota el jueves por una nueva resolución sobre Siria, después de una postergación de último minuto en un esfuerzo para tratar de que las naciones occidentales y Rusia se pongan de acuerdo para poner fin a la intensificación implacable de la violencia — pero las divergencias persistían.

El representante británico ante la ONU, Mark Lyall Grant, dijo que el proyecto de resolución respaldado por Occidente sería puesto a votación a las 10 de la mañana (1400 GMT) del jueves. Amenaza con imponer sanciones no militares contra el gobierno del presidente Bashar Assad si no retira sus tropas y armamento pesado de las áreas pobladas dentro de 10 días y está vinculada al Capítulo 7 de la carta de la ONU, que finalmente permite el uso de la fuerza para concluir el conflicto.

Rusia, fiel aliado de Siria, se opone enérgicamente a las sanciones y a cualquier mención del Capítulo 7.

En Moscú, el canciller ruso Sergey Lavrov señaló el atentado mortífero del miércoles en pleno centro de Damasco que mató al ministro de Defensa y a su viceministro, el poderoso cuñado del presidente Assad, y acusó a Occidente a incitar a la oposición siria.

El enviado internacional Kofi Annan instó al consejo profundamente dividido a aplazar la votación para el jueves a causa del mortífero atentado.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, que está de visita en China, también instó al Consejo de Seguridad a que tome "acción colectiva, con sentido de unidad".

La embajadora estadounidense Susan Rice dijo el miércoles que la reunión a puertas cerradas de los cinco miembros permanentes no produjo ninguna propuesta de Rusia. El embajador francés Gerard Araud expresó la esperanza de que los rusos presenten algo nuevo, aunque no se manifestó muy optimista sobre la votación del jueves.

El mandato de la misión observadora de la ONU en Siria expira el viernes y el Consejo de Seguridad debe decidir si lo extenderá.

Rusia y China han provocado crítica internacional por vetar en dos oportunidades resoluciones de la ONU para aumentar la presión sobre Assad.

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Los periodistas de Associated Press Mansur Mirovalev en Moscú y Gillian Wong en Beijing contribuyeron a este despacho.