El gobierno alemán nombre hoy al experto en terrorismo Hans-Georg Maaßen nuevo presidente del departamento de Protección de la Constitución, los servicios secretos de Interior, tras el escándalo por la destrucción de actas relacionadas con la célula neonazi que asesinó a nueve inmigrantes.

Maaßen, con 21 años en el ministerio de Interior, relevará en el cargo a Heinz Fromm, quien dos semanas atrás anunció su dimisión tras admitir que se habían destruido actas en su departamento durante las investigaciones relativas al grupo ultraderechista Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU).

El objetivo principal de Maaßen será reformar el departamento, en entredicho desde que en noviembre de 2011 salió a relucir la existencia de esa célula, que actuó impunemente desde 1998 y mató a nueve inmigrantes y a una agente de la policía.

Al alud de críticas a la gestión de ese caso siguió la revelación, hace dos semanas, de la destrucción de al menos siete archivos relacionados con el grupo por parte de los servicios secretos, tras haber sido requerido el departamento a facilitar toda la información relacionada con la NSU por parte de una Comisión de investigación del Bundestag (Cámara baja).

El nombramiento de Maaßen coincide con la presentación, hoy, del informe anual del departamento por parte del ministro Hans-Peter Friedrich, acompañado del presidente saliente Fromm.

En el informe se advierte del peligro de un nuevo terrorismo ultraderechista en el país, a imagen del perpetrado por el NSU, así como del aumento de ultraderechistas violentos detectados por el departamento, de las manifestaciones del radicalismo de derechas y también de los delitos atribuidos a ese espectro.

La existencia del NSU salió a relucir en noviembre del año pasado, a raíz del suicidio en un autocaravana de dos de sus integrantes, Uwe Böhnhard y Uwe Mundlos.

La célula, con numerosos cómplices en los ambientes neonazis, la completaba una mujer, Beate Zschäpe, quien se entregó a las autoridades tras volar por los aires una vivienda de Zwickau (este), que servía de refugio y base de operaciones al trío asesino.

La NSU actuaba desde 1998, cometió impunemente diez asesinatos y alternó esos crímenes con atracos a bancos y atentados, sin que las fuerzas de seguridad llegaran a actuar.