La multinacional india Jindal Steel canceló un millonario contrato en Bolivia para explotar hierro, advirtió con iniciar procesos legales al gobierno boliviano y puso en jaque el plan de industrialización del sector.

Tras fracasar la última negociación con las autoridades, la compañía anunció el miércoles en un comunicado de prensa su salida del país. Acusó al gobierno de frustrar "sus esfuerzos para resolver los problemas y llevar adelante el proyecto" y lamentó que sus ejecutivos hayan sido "maltratados", "perseguidos" y tratados como "delincuentes".

Desde su matriz en Nueva Delhi, Jindal Steel anticipó que interpondrá una demanda por daños y perjuicios.

Su salida se produce después que el gobierno multó a la compañía con 36 millones de dólares por incumplimiento de inversiones e inició acciones penales contra sus ejecutivos.

El proyecto con Jindal era el mayor objetivo del presidente Evo Morales para encaminar a Bolivia en la industrialización de las materias primas.

La compañía india prometió inversiones por 2.100 millones de dólares en ocho años para producir esponja de hierro y acero tras adjudicarse en 2007 la explotación de un rico yacimiento de hierro a 1.100 kilómetros al este de La Paz, cuyas reservas estimadas alcanzan 40.000 millones de toneladas métricas.

Según el gobierno la compañía no invirtió ni 10% de lo que había prometido.

Desde el inicio tanto el gobierno como la empresa ventilaron públicamente sus diferencias acusándose de incumplimiento. La compañía acusó al gobierno de no entregar en forma oportuna todo el área del yacimiento y de no garantizar el suministro suficiente de gas para la futura acería.

Las autoridades respondieron que los terrenos fueron entregados con alguna demora y que el gas estaba disponible aunque en menos volumen del que solicitaba la empresa.

El vicepresidente Alvaro García dijo el miércoles en rueda de prensa que Jindal se adjudicó el yacimiento no para producirlo sino para "especular en los mercados bursátiles".

En su descargó la compañía sostuvo que el gobierno "nunca tuvo la intención de resolver" los problemas.

La privada Fundación Milenio, dedicada a estudios socioeconómicos, dijo que la minería se ha convertido en el sector más riesgoso para invertir por las ocupaciones ilegales de minas y la decisión del gobierno de revertir al Estado algunos yacimientos en manos de empresas extranjeras.

Según indicó a la AP la investigadora en minería Alicia Tejada, la inversión minera siempre se orientó al extractivismo antes que a la industrialización y el cambio de reglas ha hecho más difícil la llegada de capitales privados a pesar de las buenas cotizaciones.

La minería es el segundo rubro de exportación de Bolivia después del gas natural. Las ventas al exterior del sector marcaron el año pasado un récord de 3.527 millones de dólares debido a las altas cotizaciones.

Más de 70% de las exportaciones de Bolivia son materias primas, gas natural y minerales. La escasa industrialización es una de las razones del atraso del país, uno de los más pobres de la región pese a sus abundantes recursos naturales.