Miles de empleados públicos en huelga desde hace semanas por demandas salariales protestaron hoy en Brasilia contra el Gobierno de Dilma Rousseff, al que acusaron de "intransigencia" e instaron a sentarse a negociar sus reclamos.

La policía calculó que unas 10.000 personas participaron en la manifestación, que discurrió por la Explanada de los Ministerios, una céntrica avenida en la que se sitúan todos los edificios del poder público, como la sede del Congreso y el Palacio presidencial de Planalto.

La mayoría de los manifestantes eran empleados de los ministerios de Salud, Justicia, Trabajo, Integración Nacional, Planificación, Desarrollo Agrario, Agricultura, Educación y Previsión Social, que desde hace semanas realizan huelgas de diversa intensidad.

A ellos se unieron miembros del sindicato de docentes, que desde hace dos meses mantienen paralizadas las universidades públicas, también en exigencia de mejores salarios.

Los profesores universitarios protestaron en especial contra el ministro de Educación, Aloyzio Mercadante, quien este martes dijo que una propuesta presentada por el Gobierno y rechazada por los sindicatos es la "última oferta" y no puede ser mejorada.

El Gobierno ofreció a los profesores unos reajustes salariales progresivos, que para 2015 acumularían subidas de entre 24 por ciento y 45 por ciento según sus categorías.

Sin embargo, la propuesta fue rechazada, pues no contempla una de las principales demandas de los sindicatos, que exigen una profunda revisión de las normas que regulan las carreras y los ascensos en las universidades.

Según sostiene la Confederación de Trabajadores del Servicio Público Federal (Condsef), a la huelga han adherido unos 350.000 empleados de 26 sectores de la administración pública, aunque en ninguno de los casos las medidas de fuerza han impedido el normal funcionamiento de las instituciones.

La Condsef exige aumentos salariales en diversas escalas, por un promedio del 22 por ciento, pero las ofertas del Gobierno no han superado hasta ahora un 12 por ciento, por lo que las negociaciones permanecen estancadas.