Un legislador israelí destruyó un ejemplar del Nuevo Testamento frente a las cámaras en su oficina en el Parlamento.

Un asistente dijo que misioneros cristianos le enviaron por correo el texto a Michael Ben-Ari, del Partido Unión Nacional, ultranacionalista.

Itamar Ben-Gvir dijo que Ben-Ari, un judío ortodoxo, se indignó al recibir el libro. Alegó que millones de judíos fueron masacrados en nombre del texto religioso. Ben-Ari lo rompió y después posó para los fotógrafos con el ejemplar destruido.

Muchos cristianos persiguieron judíos durante siglos culpándolos por la crucifixión de Jesús.

El vocero del gobierno Mark Regev dijo: "Deploramos totalmente este comportamiento y lo condenamos de plano. Esta acción contrasta completamente con nuestros valores y nuestras tradiciones. Israel es una sociedad tolerante, pero no tenemos tolerancia alguna con este acto despreciable e intolerante".