El australiano Cadel Evans, defensor del título en el Tour de Francia, dio por terminadas sus opciones de ganar la carrera este año tras haber perdido hoy casi cuatro minutos con el líder, el británico Bradley Wiggins.

"El Tour ha terminado para mí", aseguró el ciclista del BMC tras cruzar la meta de Bagnères-de-Luchon muy lejos de los favoritos.

Evans cayó de la cuarta a la séptima posición de la general y actualmente está a más de ocho minutos de Wiggins.

El australiano explicó su desfallecimiento en el ascenso al puerto de Aspin por unos problemas intestinales que sufrió poco antes del inicio de la etapa.

"He tenido problemas de estómago en la salida y cuando eso te sucede dos horas antes del inicio no se puede hacer mucho. No pensé que me afectaría durante la carrera", dijo.

"No he tenido mi nivel normal, es evidente. El Tour está terminado para mí", agregó.

Evans señaló que, en estas circunstancias, "hay que ser optimista pero también realista".

"Este año, que todavía no ha terminado para mí, no está saliendo como yo quería", dijo.

Evans no es ya, ni siquiera, el mejor ciclista de su equipo en la general, puesto que su compañero Tejay Van Garderen es sexto y primero de la clasificación de los menores de 25 años, por lo que viste el maillot blanco.

El australiano se mostró dispuesto a ayudar al estadounidense en la general, aunque señaló que será difícil. "No estoy seguro de estar suficientemente lejos en la general para que los de arriba me ignoren y me dejen libertad para meterme en una escapada", afirmó.

El director del BMC, John Lelange, por su parte, reconoció que "no ha sido un buen día" para el equipo.

"Sabíamos que no estaba bien, pero pese a todo quisimos seguir con el plan que teníamos. Pusimos a dos hombres en la escapada, pero hemos visto que Cadel tenía dificultades en el Aspin", relató.

"Hemos tratado de arroparle lo más posible, pero también hemos querido dar libertad a Van Garderen para que estuviera con los mejores", dijo.