El Comité de Finanzas del Senado de EE.UU. aprobó hoy de forma unánime una medida que establece de forma permanente las relaciones comerciales con Rusia y que busca doblar las exportaciones estadounidenses a ese país en un plazo de cinco años.

El proyecto de ley elimina la llamada enmienda "Jackson-Vanik", que en 1974 impuso restricciones arancelarias a Rusia durante la Guerra Fría, pero no concede a ese país beneficios arancelarios ni de acceso al mercado estadounidense.

El proyecto aún afronta una votación definitiva en el pleno del Senado y en la Cámara de Representantes, algo que, según observadores, sería difícil conseguir antes de los comicios presidenciales de noviembre próximo debido, sobre todo, a los vínculos de Rusia con Siria e Irán.

El promotor de la medida, el senador demócrata y presidente del Comité, Max Baucus, dijo que el proyecto de ley beneficiará a los exportadores estadounidenses ahora que Rusia se prepara para ingresar a la Organización Mundial de Comercio (OMC) en agosto próximo.

Según Baucus, la iniciativa permitirá que las empresas estadounidenses creen empleos en todos los sectores de la economía de EE.UU. al aprovechar el creciente mercado ruso.

"No hay tiempo que perder (...) Si el Congreso no aprueba (la medida) el mes próximo, los agricultores, rancheros, trabajadores y negocios estadounidenses perderán frente a los otros 154 miembros de la OMC que ya tiene relaciones comerciales permanentes con Rusia", advirtió Baucus en un comunicado.

Según la oficina de Baucus, las exportaciones anuales de EE.UU. a Rusia totalizan 9.000 millones de dólares al año y, si el Congreso entero aprueba la ley, éstas se duplicarían en un plazo de cinco años.

Rusia es la séptima economía más grande del mundo y podría superar a Alemania y Japón para el año 2040, por lo que las ganancias a largo plazo por un incremento en las exportaciones estadounidenses "serían aún mayores", argumentó Baucus.

Pero el proyecto de ley también incluye disposiciones para sancionar a funcionarios rusos implicados en violaciones a los derechos humanos, algo que no es del agrado del Gobierno ruso por considerarlas como una injerencia en sus asuntos internos.

De hecho, en la Cámara baja, varios republicanos han expresado su interés en una legislación similar que no incluye disposiciones sobre derechos humanos que puedan complicar más las relaciones con Moscú.

El representante de Comercio Exterior de EE.UU., Ron Kirk, aplaudió el voto en el Comité porque considera que la legislación promoverá los intereses del país.

El apoyo del Ejecutivo a la iniciativa, sin embargo, se produce en unos momentos de tirantez en las relaciones entre EE.UU. y Rusia, debido al respaldo ruso al presidente sirio, Bashar al Asad, frente a las tácticas represivas de su régimen.