El presidente de la Reserva Federal Ben Bernanke regresa el miércoles al Capitolio, un día después de haber expuesto un sombrío panorama sobre la economía de Estados Unidos y advertir que podría empeorar aún más si el Congreso no llega a un pronto acuerdo para evitar la crisis presupuestaria.

Bernanke expone su reporte semestral al Congreso sobre el estado de la economía. El miércoles hablará en la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes. Un día antes habló en la Comisión de Banca del Senado.

Si no se llega a un acuerdo en el Congreso, los aumentos tributarios y profundas reducciones del gasto público entrarán en vigencia el próximo año. Bernanke destacó el martes lo que la Oficina de Presupuesto del Congreso ha advertido: una nueva recesión y se dejarían de crear 1,25 millones de empleos menos en el 2013.

La Fed está dispuesta a tomar acción para ayudar a reflotar la economía si se mantiene alto el nivel de desempleo, agregó. Bernanke no indicó qué medidas tomaría la Fed ni si es inminente algún tipo de acción. Agregó que es muy limitada la acción que pueda tomar la Fed.

Los inversionistas aguardaban que Bernanke diera indicios de que la Fed preveía otra tanda de compra de bonos para inducir una reducción en las tasas de interés de largo plazo y alentar entre la población los préstamos y el gasto.

Los precios de las acciones, que habían tenido un aumento moderado en las primeras transacciones bursátiles, cedieron terreno luego de las declaraciones de Bernanke.

El reporte de Bernanke el martes estuvo precedido por informes que muestran un panorama adverso en el mercado laboral, la producción y el consumo.

Bernanke reconoció esa situación. Dijo que la economía, luego de crecer a un ritmo anual de 2,5% en el segundo semestre de 2011, se desaceleró a un 2% en el primer trimestre de este año y que posiblemente se frenó más en el período de abril a junio.

Consideró que la economía tendría una expansión moderada, que sin embargo disminuiría si se complica la crisis crediticia en Europa o si el Congreso estadounidense no atiende la inminente crisis presupuestal antes de que termine el año.