La presidenta de Argentina Cristina Fernández llegó el martes a Cochabamba para analizar con su colega Evo Morales las relaciones bilaterales y los acuerdos energéticos, en tanto el ministro boliviano del ramo negó la realización de negociaciones respecto al precio del gas.

Una compañía del regimiento Colorados de Bolivia rindió honores a la mandataria quien arribó pasadas las 17:00 horas junto a varios de sus ministros.

"Estamos contentos de estar aquí, es como estar en Argentina", dijo en su saludo. El alcalde de Cochabamba, Edwin Castellanos, la declaró Huésped Ilustre y le entregó las llaves de la ciudad.

El gobierno de Bolivia aceptó conceder áreas de exploración en su territorio a la estatal petrolera argentina y ese será el tema de las conversaciones energéticas, así como la posible venta de gas licuado de petróleo, explicó poco antes el ministro de Hidrocarburos, Juan José Sosa.

"No hay negociación sobre el precio del gas", aclaró ante versiones sobre una posible revisión de precios por el gas natural que Argentina compra a Bolivia.

Los dos presidentes sostendrán el miércoles un encuentro privado en paralelo a la reunión de ministros de ambos.

El gas es el principal producto de exportación de Bolivia (40y los únicos mercados son Brasil y Argentina, pero los argentinos pagan un mejor precio.

Brasil pagó en marzo de este año 9 dólares por cada millón de Btu (British thermal unit) en comparación con los 10,62 dólares que pagó ese mismo mes Argentina, según la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).

El precio se regula según los comportamientos del crudo en el mercado internacional. Bolivia suministra un promedio de 7,7 millones de metros cúbicos diarios a Argentina y los volúmenes deben alcanzar a 27,7 millones en función de la ampliación de los gasoductos en ambos países.

El tema energético es central en la agenda del gobierno argentino desde que Fernández expropió en abril pasado la mayoría accionaria de Repsol en la otrora compañía estatal argentina, con el fin de mejorar la producción y reducir las millonarias subvenciones que paga ese país para importar combustibles.

Repsol es el principal socio del gobierno boliviano y produce gas para el mercado argentino.