La FIFA nombró el martes al ex fiscal estadounidense Michael J. García como el jefe de las investigaciones sobre los casos de presunta corrupción en el fútbol mundial.

Una de las primeras tareas de García será inspeccionar un documento judicial suizo sobre el escándalo de sobornos relacionado con la Copa del Mundo, para evaluar el comportamiento del presidente de la FIFA, Joseph Blatter, y otros altos dirigentes.

"Tendrá que analizar los aspectos éticos y morales de este caso y luego reportará al comité ejecutivo", dijo Blatter en una rueda de prensa.

García tendría autoridad para ordenar nuevas pesquisas sobre otros casos antiguos, incluyendo las acusaciones relacionadas con la votación para elegir las sedes de los mundiales de 2018 y 2022.

Su nombramiento por parte del comité ejecutivo es visto como un paso importante en las reformas anticorrupción que prometió Blatter en su última campaña presidencial.

La FIFA también eligió al juez alemán Joachim Eckert para presidir su nuevo tribunal de ética.

García y Eckert son considerados figuras independientes que vienen de afuera de la llamada "familia del fútbol", y que podrían ayudar a restaurar la credibilidad de la FIFA después de varios escándalos de sobornos y compra de votos.

El comité ejecutivo aprobó la creación de un tribunal de ética de dos cámaras para investigar los casos de forma más efectiva, después que un grupo de asesores anticorrupción le advirtió a la FIFA que los casos anteriores "no se investigaron suficiente".

El grupo de 13 miembros, encabezado por el profesor suizo de leyes Mark Pieth, quiere que García examine las acusaciones sobre cómo Rusia y Qatar obtuvieron las sedes de los mundiales de 2018 y 2022 en una votación en diciembre de 2010.

Varios dirigentes de la FIFA fueron acusados de recibir pagos o de pedir favores de parte de los candidatos, y Blatter reconoció que algunos violaron las reglas al pactar para respaldar a Qatar y la candidatura que fracasó de España-Portugal.

García y Eckhert cumplieron con un estatuto de la FIFA, según el cual, ni él ni sus familias debían haber tenido relación alguna de negocios con el fútbol en los últimos cuatro años.

Se había vinculado a García como candidato a ocupar la vacante al frente del FBI, el año pasado, antes que el presidente estadounidense Barack Obama extendiera el nombramiento de Robert Mueller.

Durante la administración del presidente George W. Bush, García dirigió el servicio federal de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), que tiene 20.000 empleados y es parte del Departamento de Seguridad Nacional.

Eckert, quien era un juez del tribunal de Munich, es un especialista en casos de soborno, incluido uno en que puso al descubierto los pagos multimillonarios que hizo la firma de telecomunicaciones Siemens.

La FIFA rehusó nombrar al fiscal argentino de crímenes de guerra, Luis Moreno Ocampo, quien era considerado como el favorito del grupo asesor.