El Senado estadounidense mostró hoy su "gran preocupación" por la mala praxis del banco británico HSBC al que acusa de haber blanqueado dinero del narcotráfico de México y fondos provenientes de países como Irán, con el que EE.UU. no tiene relaciones.

El subcomité de investigaciones permanentes del Senado se reunió este martes para analizar los resultados del informe que revela que los carteles mexicanos utilizaron las filiales del banco para realizar operaciones que les permitiera lavar el dinero procedente de la droga en el sistema estadounidense.

El informe considera que los escasos mecanismos de control del banco y la falta de acción de los reguladores permitieron a los carteles de narcotraficantes mexicanos lavar millones de dólares a través de sus operaciones en EE.UU.

El presidente del subcomité, el demócrata Carl Levi, subrayó al comienzo de la audiencia la "gran preocupación del subcomité y de todos los estadounidenses del comportamiento durante años (del banco) que no tomó ninguna acción formal o informal" para evitar estas operaciones de blanqueo.

El subcomité ha realizado una investigación de un año en la que ha revisado 1,4 millones de documentos, incluidos historiales bancarios, correspondencia, emails y escritos legales, además ha entrevistado a 75 altos cargos de HSBC y de sus filiales, así como a reguladores bancarios estadounidenses.

El objetivo era analizar "las vulnerabilidades que el lavado de dinero y la financiación del terrorismo crea cuando un banco global utiliza su filial en EE.UU.".

La investigación del senado ha analizado también las operaciones del HSBC en Arabia Saudí con el banco Al Rajhi, que según recordó Levi, se ha vinculado a uno de sus máximos responsables con Al Qaeda.

En cuanto a Irán, señaló que la división de Oriente Medio del banco ocultó y omitió en sus informes toda referencia a este país para evitar los filtros de la Oficina para el Control de Bienes Extranjeros de EE.UU. (OFAC, por su sigla en inglés).

Los ejecutivos de HSBC enviaron un mensaje a sus empleados esta semana en el que reconocieron que "nuestros controles contra el lavado de dinero debería haber sido más fuertes y eficaces" y aseguran que están dispuestos a asumir responsabilidades y tomar medidas.

Esta investigación se presenta en un momento difícil para la banca británica después de que el mes pasado saliera a la luz que desde 2005 y durante un período de al menos cuatro años, el banco Barclays presentó informes falsos que afectaron al cálculo de los tipos de referencia del mercado interbancario Libor y Euribor.

En la audiencia de hoy están llamados a testificar la presidenta de la división de HSBC América, Irene Dorner, y el jefe del servicio jurídico del banco, Stuart Levey.