La Cámara de Diputados aprobó un paquete de incentivos fiscales para estimular a varios sectores de la industria en momentos de temor por una desaceleración de la economía brasileña.

Los miembros de la cámara baja debieron aplazar el inicio de las vacaciones de medio período para votar esta iniciativa promovida por el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff para ayudar a la industria a esquivar los efectos de la crisis financiera global.

La iniciativa votada a altas horas de la noche del lunes concede exenciones tributarias a algunos sectores, establece regímenes fiscales diferenciados y reduce cargas sociales para grupos productivos. El proyecto aún debe ser votado por el Senado para entrar en vigor.

Según la norma votada por los diputados, los aportes sobre la planilla salarial pasarán de un tope de 20% a entre 1% y 2% para los sectores de industria naval, aérea, hotelera, muebles, repuestos automotrices y chips de informática, entre otros, con un costo de 7.000 millones de dólares anuales para el fisco.

Al mismo tiempo se reducen varios impuestos que pesan sobre los sectores de repuestos de automóviles, textiles, calzado, muebles y electrodomésticos, con una renuncia tributaria de 3.000 millones de dólares por año.

La disposición también crea el Régimen Especial de Tributación para el Programa Nacional de Banda Ancha, que eliminará el cobro de dos impuestos sobre la venta de productos para empresas que buscan construir, ampliar o modernizar redes de telecomunicaciones para internet de alta velocidad, a un costo anual de 3.000 millones de dólares.

La Cámara de Diputados tiene pendiente votar una segunda parte del paquete de estímulos que canalizaría mayores recursos del estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social a la industria.

Con las acciones, el gobierno pretende alcanzar un crecimiento económico de al menos 2,5% después de que en 2011 tuvo una expansión de 2,7%, considerado baja.

No obstante, analistas consultados por el Banco Central proyectaron el lunes un crecimiento de 1,9% en 2012 como consecuencia de la crisis global.

La legisladora oficialista Rebecca Garcia defendió el paquete de medidas al señalar que se trata de un "ensayo" de reforma tributaria.

La medida "exonera algunos segmentos de la industria, aquellos posiblemente afectados en caso de que la crisis llegue a afectar al país. Es una medida importantísima", según Garcia.

Por el contrario, el diputado opositor Carlos Colnago criticó que las medidas son paliativos con poco impacto en el largo plazo.

"El gobierno no trata de planear, sino de contener una hemorragia", reclamó Colnago, del Partido de la Social Democracia Brasileña.