Seis soldados fueron agredidos el martes por decenas de indígenas que los arrastraron por el suelo y los obligaron a abandonar el sector de una montaña donde se encontraban, en una intensificación de los reclamos de los nativos que demandan la salida de sus territorios de la fuerza pública y de la guerrilla.

El hecho provocó una respuesta del presidente Juan Manuel Santos, quien unas nueve horas después del incidente dijo desde la sede del gobierno que "no vamos a permitir ataques contra quienes nos defienden, que son nuestros soldados".

Unos 30 uniformados, al mediodía, empezaron a retirarse de la parte más alta de la montaña y se trasladaron a otro sector, más abajo. Los nativos, incluso, les ayudaron a cargar sus pertenencias.

Todo comenzó hacia las 09.30 horas cuando miembros de la etnia nasa, que se autodenominan "guardia indígena" y que estaban asentados en una colina, empezaron a rodear a los soldados que se replegaron hasta una pared de ladrillos.

En ese lugar, los indígenas arrastraron uno a uno a los seis soldados, que no soltaban sus fusiles, pero sin disparar.

"¡Yo soy Colombia, de aquí no me mueven!", alcanzó a decir uno de los militares.

Los hechos ocurrieron en la zona rural del municipio de Toribío, en el departamento de Cauca y a unos 305 kilómetros al suroeste de Bogotá.

Santos insistió en que su gobierno respeta a los indígenas y que está dispuesto a dialogar, "pero lo que sí resulta totalmente inadmisible y condenable son los hechos que se han presentado hoy, (cuando) algunos sectores de las comunidades indígenas han atacado a nuestros soldados".

"Yo, como presidente de todos los colombianos, rechazo en forma categórica dicha actitud y hago un vehemente llamado para que cesen esas acciones", añadió el jefe de Estado, quien hizo hincapié en que las tropas no abandonaran Cauca ni ningún lugar de Colombia y que así se los ha ordenado a las Fuerzas Armadas.

"Ojo: nuestro enemigo es el grupo terrorista de las FARC, no los indígenas y les pido a ellos que, por el bien de la población y por el bien del país, reflexionen frente a esta actitud que han asumido en estas últimas horas".

En la tarde del martes, el fiscal general, Eduardo Montealegre, le dijo a The Associated Press que la Fiscalía investigará los eventuales delitos en que pudieron haber incurrido los indígenas que agredieron al grupo de soldados.

Dijo, a través de un correo electrónico, que la directora nacional del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía, Maritza Escobar, viajará a Cauca "a investigar posibles delitos de agresión".

En la montaña, los soldados estaban comandados por el sargento Rodrigo García Amaya.

"Hemos recibido la orden de replegarnos", dijo el suboficial.

"Si no se hace algo, esto se repetirá, si no contra nosotros, contra otras unidades (militares)", agregó.

"Tengo en esta montaña a suficientes soldados para combatir a la guerrilla, pero para enfrentar a más de 1.000 indígenas no son suficientes", dijo a la AP el general Jorge Humberto Jerez, comandante de la Fuerza de Tarea Apolo con sede en Cauca.

"Los indígenas están escupiendo a mis soldados, les han quemado la comida, les han quemado el área donde pueden tomar agua, los empujan, los insultan... Mis soldados han aguantado, han soportado esta situación de estos indígenas y en este momento pienso que se está desbordando la situación", agregó el alto oficial.

Enfatizó que "hay que denunciar lo que está pasando en el norte del Cauca: los indígenas están atacando a mis soldados, y la guerrilla está atacando a mis soldados, después de que los indígenas me los sacaron de las trincheras".

El ministro de Defensa, Juan Carlos Pinzón, insistió en que "las mismas organizaciones indígenas del Cauca han venido... denunciando infiltración por parte de los terroristas de las FARC a algunas de las organizaciones indígenas".

Advirtió, sin embargo, que está "seguro (de que) la gran mayoría de las organizaciones indígenas no quieren ver a la guerrilla".

Pinzón también dijo que había hablado con el fiscal Montealegre para que investigue y judicialice a los agresores porque "la gente que está actuando de esa manera, cada vez que tocan a un soldado, están cometiendo una actividad criminal, están haciendo lesiones personales o ataque a la fuerza pública o ataque a la autoridad".

La semana pasada, los indígenas caucanos instaron a los militares y a los rebeldes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) a que abandonaran sus tierras por los constantes enfrentamientos armados entre los dos bandos.

Marcos Yulé, gobernador del resguardo indígena de Toribío, dijo en la jornada que "no queremos ninguna bota en nuestro territorio, ni de izquierda ni de derecha".

En tanto, María Canasia Tacué, de 30 años, madre de seis hijos y quien con un bastón de mando rodeó a los seis soldados, gritó insistentemente: "Necesitamos este territorio, los tenemos que sacar de acá, ellos (los militares) nos dicen que somos (unos arrodillados) de la guerrilla y la guerrilla nos dice 'sapos' (o soplones)".

Pero Leidi Julicue, de 21 años, se mostró en desacuerdo con el maltrato a los soldados. "Este es mi territorio, pero no es ésta la manera de actuar; (los soldados) deben salir pero no de esta manera violenta".

Las acciones armadas entre el ejército y la guerrilla afectan a unos 115.000 indígenas en nueve municipios en el norte de Cauca.