La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, aseguró hoy que desea la unidad de la mayor central obrera del país, fracturada el pasado jueves por la división entre sindicatos aliados y opositores al Gobierno.

"Creo profundamente en la unidad del movimiento obrero porque su división solo le sirve a pequeños círculos", dijo Fernández al reunirse hoy con dirigentes sindicales aliados de su Gobierno.

La mandataria recibió en la sede del Ejecutivo a un numeroso grupo de representantes de los gremios que desconocen el liderazgo de Hugo Moyano, quien hoy asumió formalmente un nuevo mandato al frente de la Confederación General del Trabajo (CGT).

La central se fracturó el pasado jueves con la reelección de Moyano como secretario general en unos comicios cuestionados por numerosos sindicatos integrantes de la confederación y que se mantienen como aliados al Gobierno de Fernández.

"Son necios aquellos que crean que manteniendo dividido al movimiento obrero pueden usufructuar de esa división. Por ello quiero agradecer a todos los compañeros que han hecho ingentes esfuerzos y, que los seguirán haciendo, para construir esa unidad, que no puede estar subordinada a una o a un grupo de personas", señaló Fernández.

"Yo sinceramente aspiro a una sola GCT, a que esté unida", afirmó la mandataria.

Entre los opositores a Moyano se encuentran el líder del gremio gastronómico Luis Barrionuevo, los llamados "Gordos", que representan a importantes sindicatos como los de sanidad, comercio y trabajadores del sector eléctrico, y los "independientes", representantes de los gremios de la construcción y los estatales, entre otros.

Estos gremios plantean celebrar elecciones en octubre próximo para elegir a un sucesor de Moyano al frente de la CGT y quien se perfila como el principal candidato es el secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Antonio Caló.

Ambos sectores se arrogan la representación legítima de la CGT, cuya sede sigue ocupada por Moyano.

"Nosotros somos la CGT que representa los derechos de los trabajadores", afirmó hoy Moyano, que pasó de ser un aliado clave del Gobierno a un duro rival.

Moyano, que conduce el gremio de los choferes de camiones, dijo a periodistas que es "difícil creer" que la presidenta le llamará, pero aseguró que de todos modos está dispuesto al diálogo.

A lo largo de su centenaria historia, la CGT atravesó varias fracturas por diferencias entre los dirigentes que, en su mayoría, lideran sus gremios desde hace décadas.

El conflicto entre Moyano y los gremios opositores se produce en medio del enfrentamiento del líder de los camioneros y el Gobierno, que se hizo evidente con la negativa de Fernández a incluir dirigentes sindicales en las listas electorales el pasado año.