El escritor argentino Leopoldo Brizuela era un adolescente cuando atestiguó la dictadura que su país enfrentó entre 1976 y 1983, luego del golpe de la Junta Militar. Con apenas unos 12 años, no entendía lo que sucedía cuando en su casa irrumpió la policía del régimen. Sólo recuerda que tocó el piano.

Esa memoria y haber atestiguado el robo a una casa de unos vecinos lo llevaron a escribir "Una misma noche", que le valió el Premio Alfaguara de Novela 2012 y que ahora desea compartir con otros que han sufrido alguna dictadura para contagiarlos de esa sensación liberadora que sintió escribiendo.

"Me interesaba hacer una novela de recuerdos, pero no una en que la persona se ausentará al pasado y se quedará ahí, como son tantas novelas, sino que recordara poquito, superficialmente un hecho, que el mismo se quedara inconforme con ese recuerdo, que volviera al presente para que incluso lo recodara con sentidos muy distintos", dijo Brizuela el lunes en una entrevista con The Associated Press en la capital mexicana, donde se encontraba para promocionar su novela.

El texto aborda algunos sucesos de la dictadura a través del protagonista: un escritor que atestigua en 2010 el robo a una casa ,maniobrado con una logística elaborada y un patrullero de la Policía Científica que detonan el recuerdo de un suceso similar ocurrido en la misma casa en 1976, recién iniciada la dictadura.

Ambos sucesos son los únicos verídicos en su texto, en el que exploró las reacciones ante hechos violentos, que en su caso fue "miedo de esperar que te vayan a buscar" y que se repitió cuando en su casa irrumpieron los policías de la dictadura durante uno de los llamados "operativos rastrillo".

"Mientras tenían a mi madre y a mi padre en otros lados, yo estaba tan raro que sí toqué el piano. Era una situación tan tensa que no la recordé durante muchísimos años", confesó Brizuela. "Lo recordé en el 2008, leyendo una novela".

Revivir su recuerdos a través de su novela le fue liberador.

"Resucitar ese clima fue muy tranquilizador y tengo la sensación de que provoca la misma sensación de alivio en los lectores, a pesar de que es una novela dura para muchos", refirió sobre tu texto, que define como un thriller.

Aseguró que su obra es "totalmente empática" debido al abordaje de la dictadura, régimen al que se han enfrentado varios países en Latinoamérica.

"Sabía que había habido dictaduras en Latinoamérica, pero es distinto ir por todos los lugares y ver que fue tan parecida la experiencia de la gente", indicó. "No me había dado cuenta de eso y no deja de sorprenderme".

Brizuela atribuyó esa afinidad a la ficción, pues "puede aportar cosas que la crónica o el periodismo no" y "te permite imaginar lo que no tienes en datos y trabajar con lo que pudo haber pasado".

El autor de obras como "Tejiendo agua" (1985) e "Inglaterra. Una fábula" (1999), que recibió el Primer Premio Clarín de Novela, justificó la técnica usada en "Una misma noche", redactada por el protagonista como un cuaderno de policía.

"Escribiendo me daba cuenta de que es una prosa con bastantes posibilidades. (Tiene) la rapidez de pasar de un tema a otro y me gustaba la idea de que él tomara apuntes de una novela que nunca escribe", explicó.

Ello pone al protagonista como "uno de los pocos detectives creíbles actualmente", pues "ya nadie cree que la policía sea buena, ni que el detective pueda ser inteligente, ni que importe tanto un crimen cuando hay crímenes masivos".

Al escribir la novela, Brizuela encontró el esbozo de su siguiente trabajo: el hostigamiento escolar de varones.

"La crueldad de los chicos es algo a lo que la literatura se resiste muchísimo", dijo Brizuela. "Todo mundo sabe que los chicos son crueles, (pero) los chicos ante el mal son testigos o víctimas, no protagonistas".