El experto chileno José Fernando Zalaquett dijo hoy en Honduras que los derechos humanos en América Latina se deben ir "consolidando sobre bases reales y avanzar hacia el siguiente círculo concéntrico, no simplemente caer en la mera retórica".

"En ese sentido, lo más importante para los países latinoamericanos es la consolidación de las instituciones públicas, en particular, pero no exclusivamente del poder judicial", indicó Zalaquett a periodistas tras dictar en Tegucigalpa una conferencia sobre Seguridad y Derechos Humanos.

La conferencia, con la participación de unas 200 personas de diversos sectores sociales, fue auspiciada por la Secretaría de Justicia y Derechos Humanos de Honduras, la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo y el Gobierno de Chile.

Zalaquett, quien entre 2001 y 2004 fue miembro de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, destacó que en Latinoamérica también se debe consolidar "una prensa plural e investigativa que garantice un debate abierto, que garantice transparencia que pueda también ayudar a combatir la corrupción y las malas prácticas".

En su opinión, después que terminó la Guerra Fría "los derechos humanos como que conquistaron la conciencia moral de la humanidad", pero al mismo tiempo se produjeron muchas propuestas nuevas, de las que "algunas de ellas significaron crecimiento sano", mientras que "otras significaron crecimiento inflacionario".

Zalaquett, abogado de profesión y con varios años trabajando en la defensa y promoción de los derechos humanos en Chile y a nivel internacional, también se refirió al papel responsable que deben asumir los cuerpos de seguridad del Estado en lo referente al respeto de las garantías individuales.

Al respecto, subrayó que en toda sociedad organizada a las autoridades elegidas democráticamente "les corresponde el monopolio de la fuerza legítima, pero esa fuerza debe usarse para hacer cumplir las leyes y para promover el bien público".

En ese sentido, expresó que "derechos humanos y la ausencia de derechos humanos no significa disminuir el poder de la Policía, sino encauzarlo con la seguridad de que va a ser más sólida en la medida que sea respetuosa de la dignidad de las personas porque va a contar con el apoyo popular y ciudadano".

En la conferencia, Zalaquett disertó sobre seguridad global y señaló que en ese campo América Latina no es una región prioritaria.

También habló de seguridad nacional, seguridad pública, los nuevos desafíos y dilemas legales y éticos en conflictos armados, entre otros temas.

En lo político, señaló que situaciones como las que vivió Honduras el 28 de junio de 2009, cuando fue derrocado el entonces presidente, Manuel Zelaya, por "la relativa importancia geopolítica" hubiera sido diferente si el golpe se hubiese registrado en Brasil o China.

Añadió que el golpe de Estado a Zelaya no se justifica solo porque él haya querido cambiar su forma de gobernar.

"Una cosa son los principios y otra cosa es la voluntad real de los países de cumplirlo más allá de su poderío, porque muchas veces se están fijando en quién es más poderoso o quién es menos poderoso, qué me conviene o no me conviene, no me vaya a comprar un lío con China o un lío con Brasil", dijo a manera de ejemplo.

Agregó que la percepción internacional es que con el golpe a Zelaya en Honduras hubo dos problemas que merecieron su cuota de crítica por separado.